No es gratuito que en las últimas semanas Pachuca haya sido escenario de manifestaciones cuyo común denominador es la defensa del medioambiente.
Décadas de degradación y abandono del medio ambiente en la capital del estado y en Hidalgo hicieron que en esta tercera década del siglo XXI estemos ante una fuerte crisis, que ha colmado la paciencia de la sociedad civil.
Como no se había visto en el pasado, hoy la sociedad se ha organizado en colectivos o entre vecinos para defender su entorno. Acaso como resultado de la intensa educación ambiental que hemos recibido desde inicios de este siglo, hoy la sociedad civil está más consciente de la fragilidad de nuestro ecosistema, y de que las autoridades rara vez priorizan o hacen su trabajo para preservar el entorno.
Por esa razón la sociedad civil ya no cree los cuentos de las autoridades cuando dicen que no habrá consecuencias respecto a algunos proyectos de alto impacto.
Hoy en Pachuca hay dos movimientos que defienden dos zonas clave para la salud de la metrópoli capitalina. Por un lado, está el movimiento que busca preservar el camellón denominado Fomento Minero. Para empezar no es común o al menos no había escuchado que surgiera un grupo ciudadano para defender un camellón, eso habla de la falta de espacios verdes en Pachuca. Si la sociedad se organiza para defender, no un parque, sino un espacio verde dentro de una avenida, es por algo: el verde escasea y no importa la extensión, hay que defenderlo.
Pero también es necesario considerar que no es cualquier camellón. Se trata de un espacio que es hogar de más de 100 árboles, la mayoría pirules, que ofrecen una codiciada sombra en Pachuca, ciudad que carece de áreas verdes por el abandono gubernamental en la materia y por políticas urbanas que han privilegiado el concreto antes que las áreas destinadas a servicios ambientales.
El lugar, ubicado en el centro geográfico de la ciudad, también es guarida de especies como el tecolote llanero, al que se le puede ver en pequeñas madrigueras construidas en las inmediaciones del camellón.
Otro movimiento que se gestó de manera espontánea es el que busca defender el icónico Cerro de Cubitos, un lugar que cuenta con un área natural protegida en medio de la ciudad y que hoy podría ser rasurada merced a un proyecto inmobiliario aprobado durante una administración anterior de Mineral de la Reforma, según reveló el actual alcalde, Eduardo Medécigo Rubio.
En ese caso, vecinos luchan contra cambios en el uso de suelo del Programa de Ordenamiento Ecológico Local (POEL) que ponen en riesgo esa área protegida.
El movimiento en defensa de Cubitos llama la atención, pues paradójicamente el área natural es sede de un parque que, entre otros fines, sirve para fomentar la educación ambiental, y que también es sede de las oficinas de la Semarnat estatal.
Es decir, la propia ciudadanía salió a las calles para defender un lugar que el propio gobierno estatal utiliza para promover la protección al medio ambiente y que es sede de las oficinas dedicadas a ese sector.
Como decía al principio, la movilización no es gratuita. La ciudadanía ya se dio cuenta que si no defiende su entorno, los gobiernos no lo harán; al contrario, permitirán e incluso desarrollarán proyectos que atentan contra nuestro de por sí ya degradado medio ambiente.
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crs

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