¿Hay algo en tu vida que si dejaras de normalizarlo incrementaría tu bienestar?…
El tema es que lo que se ha normalizado deja de ser visible, y entonces, puedes llegar a no darte cuenta de lo que este asunto, situación, creencia, habito o relación (por mencionar algunos de los posibles detonantes de tu malestar), está generando en ti.
Desnormalizar no significa rechazar todo lo establecido, sino aprender a distinguir entre lo que es saludable y lo que hemos aprendido a tolerar, aun si esto implica sacrificar algo importante: estabilidad emocional, tranquilidad, calidad de las relaciones, sentirse bien consigo mismo…
Vamos a centrarnos desde el punto de vista individual, por supuesto, que lo individual intervienen en lo colectivo y viceversa, pero de esto, hablaremos en otra ocasión ya que igualmente es un tema en el que convendría detenerse y analizar profundamente.
Sobre todo, en esas conductas que se mantienen no porque sean adecuadas sino porque la repetición constante provoca que dejen de cuestionarse.
Lo que molesta, afecta, enoja, entristece, pero no se atiende puede llegar a normalizarse, en ocasiones por creencias irracionales, por costumbre, repetición, indefensión aprendida, temores, y por muchas otras razones sociales, psicológicas, familiares e individuales.
¿Qué es necesario para llegar a la conclusión de desnormalizar?
Las preguntas siempre serán nuestras aliadas, pregúntate (en un tema que consideres que hoy no está funcionando en tu vida):
¿Esto que considero normal realmente me hace bien, me acostumbré a vivir con ello o elegí no prestarle atención porque me afectaba demasiado?
Señales de que necesitas desnormalizar algo:
-Intentar convencerte de que a todo el mundo le pasa lo mismo.
-Necesidad de minimizar el tema para poder tolerarlo.
-Descubres que tienes miedo de atreverte a rechazar algo.
-Ignoras lo que sientes, ya no quieres centrarte en reconocer como sueles sentirte cotidianamente.
-Sientes culpa por querer actuar diferente, te preocupa no seguir las condiciones que se han impuesto aun si no querías que fuera así.
-Confundes amor con sufrimiento.
-Te da miedo renunciar a lo que recibes de esa normalización, pero te olvidas de los beneficios de dejar de hacerlo.
-Sientes un profundo anhelo de cambiar ciertas situaciones o decisiones anteriores.
-No eres feliz.
Y con esta última podría ser suficiente para analizar qué de lo que está ocurriendo se ha ido normalizando al grado de impedirte sentir más satisfacción por tu vida, porque independientemente de la definición de felicidad que cada uno puede tener, el no sentir suficiente satisfacción por lo que estás viviendo aquí y ahora (no todos los días, pero regularmente sí) tarde o temprano termina afectando la calidad de tu existencia.
Las normalizaciones que pueden llegar a afectar se pueden presentar en:
Las relaciones de pareja: Celos, sufrir para mantener una relación, la indiferencia, permanecer por miedo a la soledad.
La familia y la crianza: Justificar todo lo que haga tu familia, aunque te haga daño, cometer errores en la crianza porque así te educaron a ti, hacer bromas que afectan emocionalmente, dar por hecho que una sola persona debe encargarse del cuidado de un familiar.
En lo social: Tolerar comentarios poco empáticos, vivir comparándose con otros, no cuestionar los mandatos de género, invasión a la privacidad, indiferencia y exclusión, creer que debes estar agotado todo el tiempo u ocupada para sentir que estás siendo productivo, exigencia de adquirir más para ser exitoso…
En la relación contigo: Hablarte cruelmente, criticarte continuamente, minimizar tus logros para que no piensen que presumes, nunca terminar de aceptarse, dejar para después tu felicidad, mandar al final de tus prioridades el autocuidado.
En el trabajo y las amistades: Restar importancia al abuso laboral, aceptar chistes que lastiman la autoestima y actitudes que discriminan, sentir pena por marcar limites, mantener amistades unilaterales, donde es siempre una persona la que escucha, acompaña y apoya.
No se trata de generalizar, cada caso, cada historia, situación, relación y tema personal tiene su propia historia, así que es elección y responsabilidad de cada uno mirar desde su situación particular, claro que puede haber similitudes con otros y esas son las que pueden despertarnos. A veces, hasta que lo vemos o escuchamos en alguien más comprendemos que estamos atravesando por algo similar y muy importante: que no somos los únicos o las únicas que estamos pasándola mal emocionalmente por algo que pensábamos que era una exageración, no merecía atención o que no valía la pena atender.
Te dejo cuatro preguntas que puedes hacerte para empezar a definir si necesitas dejar de normalizar algo, por supuesto, esto es solo una reflexión que no suple la atención de un especialista en salud mental a quien puedes recurrir si requieres más información acerca de las consecuencias psicológicas de la normalización de situaciones que te afectan y atención profesional para elaborarla emocionalmente y superarla.
1.- ¿Qué estás aceptando?
2.- ¿Qué consecuencias tiene?
3.- ¿A quién beneficia y a quién perjudica?
4.- ¿Qué alternativa más saludable puedes construir?
En ocasiones, no cuestionamos lo que nos afecta porque aprendimos a verlo e incluso, vivirlo, de manera “normal” y lo aceptamos por encima de nuestro bienestar, a veces se volvió costumbre, fueron patrones que se repitieron sin cuestionar.
El primer paso para desnormalizar es atreverse a preguntarse si lo que siempre hemos aceptado es realmente lo que queremos seguir viviendo… Y esto puede ser el principio de grandes cambios.
@Psicologalorenapatchen
Psicoterapia presencial y en línea.

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