Es un gran reto para los derechos de las mujeres lo que ocurre en los entornos digitales porque son espacios que también se han vuelto violentos contra niñas, adolescentes y mujeres, esto lo hemos ido documentando en Hidalgo, sobre todo cuando son las marchas del 8 de marzo o de 25 de noviembre, cuando mencionamos casos específicos de deudores alimentarios y/o violentadores, se desatan los bots de gobierno para dirigir los ataques a defensoras pero también “responden” en los sitios de medios digitales para opinar en contra de los movimientos porque como lo ha mencionado ONU/MUJERES lo que buscan es denostar la agenda de igualdad.
No es un hecho aislado que ahora exista la denominada machosfera, que son comunidades digitales con una clara oposición al feminismo, donde se promueven estereotipos como el control emocional, la riqueza material, apariencia física y dominación de las mujeres como un indicador de “valor” de los hombres.
En Hidalgo, hay un muchas cuestiones para criticar a Senadores/as, muchas más tanto a diputados/as federales como locales porque no hay agenda clara para mejorar las condiciones de nuestro estado, pero lo que han vuelto viral es el cambio de palabras de un discurso de la Senadora Simey Olvera, cuando en el estado pasan una serie de situaciones a las que debemos darle importancia y seguimiento como ciudadanía, este caso de ciberacoso contra la Senadora como lo menciona el Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (MESECVI), se ha comprobado que en la región de América Latina y el Caribe está dirigido a mujeres periodistas, defensoras de derechos humanos y políticas.
Lo ocurrido con la Senadora Olvera, pone sobre la mesa de lo que implica criticar a las mujeres que realizan servicio público, política partididaria, etc., porque esta debe ser desde las omisiones por su trabajo o deficiencias del mismo al igual que los hombres porque también ha ocurrido que las propias funcionarias se han excedido contra la ciudadanía o medios de comunicación.
Que esta viralidad de un hecho insignificante se puede dejar pasar pero nos sirve para pensar lo que tenemos que hacer sobre los entornos digitales para que estos sean más seguros y no repliquen la violencia que se vive en la vida cotidiana. Estamos en un momento para que se replanteen como mujeres el trabajo que realizan y dejen una huella real de cambios y no solo servir al patriarca en turno.
Mi pecho no es bodega. Y lo que nos debe de importar precisamente es lo que no resuelve el gobierno sobre la violencia contra las mujeres como ha denunciado la Colectiva Las Mujeres del Tule, Morrigan Flores, expuso en las mal llamadas Mesas de Paz y Bienestar, siguen sin ser atendidas sus denuncias, además del hostigamiento por parte del secretario del ayuntamiento. Es decir, el gobierno estatal sigue pasmado para resolver los problemas que aquejan a las mujeres en los municipios.
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mho

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