Por su obra se conoce, valora y recuerda a los artistas… es así que suenan los tambores y ese astro afrouruguayo llamado Rubén Rada soltando: “¿Quién va a cantar? ¿Quién va a soñar? ¿Quién va a tocar la melodía del amor?… ¿Quién va a pedir para que no calle el cantor?”. El pasado miércoles 26 falleció a los 83 años de edad un músico que era y es un tesoro para la música popular no sólo de América Latina, sino del mundo entero.
A la hora de ponderar la importancia de quien fuera la máxima figura del candombe, recurro a la pluma del periodista argentino Humphrey Inzillo -quien lo acompañó puntualmente por años- cuando apunta: “Se ha dicho que Rada era a Montevideo lo que Gershwin fue a Nueva York o Piazzolla a Buenos Aires: un compositor mayúsculo y revolucionario, que desde que a mediados de los 60, cuando junto a Eduardo Mateo fundó El Kinto y creó el candombe-beat (una fusión hasta entonces inédita entre los ritmos afrouruguayos con el rock británico y la bossa nova), resumió y al mismo tiempo proyectó en sus canciones el sonido y la idiosincrasia de su ciudad”.
Omar Ruben Rada Silva nació en su amado Montevideo el 16 de julio de 1943 y tuvo una infancia marcada por la tuberculosis, además de una economía sumamente precaria, que lo llevó a padecer muchísima estrechez, pero que le hizo entender al pueblo y sus necesidades desde muy pequeño.
Desde muy joven fue consciente de la herencia africana en la música que se componía a ambas orillas del Río de la Plata, aunado a las huellas que dejó la esclavitud en aquellas tierras; pero todo ello lo llevó a congraciarse con el pueblo a través de una música absolutamente festiva.
Tras de crear el Candombe Beat, en algún momento de la segunda mitad de los años sesenta del siglo pasado, partió rumbo a una ilustre trayectoria que lo llevó a fundar Tótem y Opa, junto a los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso. Se la pasó yendo y viniendo a Buenos Aires y el lapso más largo que se quedó fue de 12 años, estadía en la que fundó La Banda -¡vaya nombre simbólico!-.
Nos encontramos ante un músico libérrimo que como cantante y percusionista transitó con soltura, elegancia y dulzura a través del jazz, el rock, el blues, el soul, el reggae, la música brasileña y otros muchos ritmos tropicales… era una apasionado total del tango, la murga y la milonga -exaltando siempre su raíz africana-.
En algún momento de extremos problemas financieros (allá por los ochenta), tuvo su temporada mexicana sumándose al grupo de acompañamiento de Tania Libertad, pero siempre mantuvo la certeza de que debía de conducir sus propios proyectos y centrarse en su música… es así que nos quedan canciones memorables cómo “Cha Cha Muchacha”, “Uruguay”, Candombe para Gardel” y “Quién va a cantar”; fue perseverante hasta el último día.
Un lugar especial entre su repertorio lo ocupa “Muriendo de plena”, que fue adoptado por los hinchas futboleros de varios equipos, pero especialmente por el Peñarol, equipo del que fue un fan total y que ayer domingo iba a lucir en su playera la foto de “El negro” Rada y se le rendiría un homenaje en el estadio Nacional, tan intenso como el que tuvo durante su homenaje de cuerpo presente.
En un texto de los muchos que trajo consigo la pérdida, el periodista Sergio Sánchez cita una entrevista que su diario –Página 12– publicó en 2024:
-Sos un referente y difusor de la cultura afro, ¿Por qué te parece importante poner en contexto los orígenes del candombe?
-El candombe viene de África. El único problema es que nosotros no sabemos de dónde venimos. La mayoría de los negros que llegaron acá a Uruguay los traían los portugueses. Pero los portugueses levantaban gente por todos lados. Y no sabemos si venimos de Monrovia, Angola, Mozambique, todas las colonias portuguesas. Pero también había negros que hablaban francés. Los negros no venían con documentos, porque eran esclavos. De hecho los negros tenemos el apellido de nuestros patrones. Silva, por ejemplo, hay millones acá en Uruguay. Porque Silva es una familia estanciera que compraba negros. Entonces, yo reivindico a esa gente que vino y que nos dejó eso tan preciado.
Ahí quedan álbumes tan brillantes, entre un discografía muy vasta, como La cosa se pone negra (1983),Montevideo (1996), Quién va a cantar (2000), Tango, Milonga & Candombe (2022)y Candombe con la ayudita de mis amigos (2015), que incluye a una larga lista de invitados que pasa por Fito Páez, Adriana Varela, Pablo Milanés y Coti, entre otros.
Todo con “El Negro” Rada fue una fiesta -una gran murga- y es por ello que hay que recordarlo cantando “Muriendo de plena”, con esa líneas que son una manifiesto cumplido: “Cuando yo me muera/ No quiero canto mi pena/ Prefiero que se me velen/ Bailando una rica plena”.
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