A dos meses de concluir el periodo estatutario para el que fue electo secretario general de la Sección XV del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) Said Vargas Sáenz, desesperadamente promueve el alargue de su gestión hasta después de las elecciones de 2027 porque cree así podrá negociar su sucesión a cambio de la candidatura a diputado federal que el Partido Nueva Alianza Hidalgo (Panalh) logró en dos procesos consecutivos.
Así le dejaría la decisión al dirigente nacional Alfonso Cepeda Salas y se blindaría de posibles investigaciones de malos manejos como la manipulación en la entrega de plazas de administrativas y de apoyo a la educación que maneja su hijo Said Vargas Licona y otros desvíos, así como el no respetar posiciones a parte de los que le apoyaron y a quienes formaron parte de la planilla que se ubicó en segundo lugar en julio de 2022.
Nueva Alianza Hidalgo, logró en 2021 en sus acuerdos electorales con Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) la candidatura a la diputación federal por Tepeapulco, cediéndola a Navor Rojas Mancera y en 2024 tras los buenos resultados como único aliado de Morena en Hidalgo la posición fue para Mirna María de la Luz Rubio Sánchez, pero se ve complicado que las circunstancias favorezcan a Vargas Sáenz.
Aunque logró posiciones dentro de la estructura directiva del Panalh tras la renuncia de Sergio Hernández Hernández, los bloques de detractores que tiene complicarán sus objetivos además que ante la fractura que tuvo el grupo que lo llevó a la dirigencia seccional y la nueva política de alianzas de Morena a nivel nacional, ya no le respeten la posición al Panalh y tenga que conformarse con un año más de dirigencia.
Periodo en el que su desgaste puede ser mayor y no consiga influir en su sucesión y que los enemigos que generó por su soberbia a lo largo de su gestión se le vayan a la yugular y llegue a solicitar una auditoria a fondo a los recursos que recibió.

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