ARTURO-HENKEL-EPOPEYAS

Madres inspiradoras en el Deporte

¡Feliz Día de las Madres! A ustedes, queridas lectoras que tienen la fortuna de serlo, así como a las madres, esposas, hijas, hermanas, amigas, y demás familiares de cada uno de nuestros lectores. Y es que el tema que hoy nos compete tiene que ver con esta fecha: 10 de mayo, en el que además de celebrar a las mamás, y dar gracias por su existencia, en esta ocasión intentaremos reconocer a aquellas mujeres que han tenido grandes logros en el deporte profesional, habiendo sido madres.

¿Y es que cuántas veces las estructuras del deporte de alto rendimiento ha orillado a las mujeres a elegir entre la maternidad o continuar con sus exitosas carreras deportivas? Y aunque el convertirse en madre no sea precisamente una limitante biológica, más allá del período de gestación, y del tiempo distinto de recuperación que necesita cada cuerpo femenino, regresar a la actividad deportiva en el ámbito del profesionalismo no es cosa sencilla; pero el hecho de traer un hijo al mundo tampoco significa que sea incompatible con ganar una medalla olímpica, disputar una final o conquistar un campeonato.

Porque es un hecho, hay testimonios de históricas hazañas femeninas dentro del deporte que han derrumbado por completo viejas creencias, y han provocado que las glorias de las mujeres que las consiguieron se engrandezcan. Ejemplos muy tangibles son en el tenis: Serena Williams, quien ganó su Grand Slam 23 en el Abierto de Australia en 2017 estando embarazada de ocho semanas; y aún después de dar a luz regreso para disputar 4 finales más, marcando un hito histórico en su regreso a la competición de élite, al igual que lo hiciera Kim Clijsters, que al regresar de su retiro por la maternidad ganara 3 títulos más de Grand Slam entre 2009 y 2011.

Otro gran ejemplo es Allyson Felix, una de las atletas olímpica más laureadas en la historia de los Estados Unidos, quien luego de un embarazo de alto riesgo conquistó 6 medallas más, para conquistar un récord histórico de 11 medallas olímpicas y 20 mundiales; a la par de protestar por los recortes económicos que grandes marcas aplicaban a deportistas embarazadas en sus contratos. O la jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce, multicampeona olímpica y mundial, que volvió tras convertirse en madre para volver a ser la mujer más rápida del planeta.

En el futbol, Alex Morgan volvió a las canchas tras disfrutar de su maternidad para seguir siendo referente del futbol internacional; sin embargo hay posturas, como la de la icónica futbolista brasileña Marta Vieira da Silva, que nos dejan ver que penas un 2% de las jugadoras profesionales en el mundo son madres y casi la mitad de ellas consideran retirarse anticipadamente para formar una familia.

La FIFA estableció recién en 2020 reglas de protección por maternidad, obligando a los clubes a respetar contratos y salarios durante el embarazo, lo que exhibe el rezago histórico en este tema; en México esta transformación también ha sido paulatina con la Liga MX Femenil, que ha luchado por la equidad en salarios, y ha buscado amparar a sus futbolistas en este tema; así que se han escrito historias de maternidad y resistencia con nombres como Stephany Mayor y Bianca Sierra en Tigres; Ana Gaby Paz en Rayadas; Renaé Cuéllar en Tijuana; o los casos de destacadas madres que hicieron una gran carrera profesional en Pachuca, como: Sumiko Gutiérrez y Mónica Ocampo, o casos en que la institución apoyo a futbolistas durante su embarazo como Nataly Cárdenas o Valeria Miranda, tras dar a luz a su hija. Todas ellas han debido equilibrar la alta competencia profesional y la maternidad.

Y es ahí donde reside la verdadera dimensión del esfuerzo de estas atletas, porque mientras buena parte del deporte varonil ha construido históricamente estructuras enteras alrededor del rendimiento de sus figuras, miles de mujeres continúan con dos disputas simultáneas: la del alto rendimiento y la de la vida cotidiana; derribando una de las inercias culturales más antiguas del deporte, que suponía que la maternidad representaba el final de la ambición competitiva femenina.

Así es que, queridos lectores de ‘Epopeyas… de hidalgos, heroínas y otras gestas deportivas’, ¿les parece si hoy brindamos un reconocimiento no solo a las que alcanzan los grandes triunfos, medallas o campeonatos, si no a TODAS aquellas mujeres que lo han intentado? Porque el verdadero mérito de ellas es reconocerles que la maternidad jamás debió ser vista como una limitante a su grandeza, sino como una extraordinaria fortaleza.

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