La Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) es el segundo conglomerado urbano más poblado de América y a partir del 3 de agosto, ocho municipios hidalguenses ya forman parte de la megalópolis.
Según la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, la ZMVM concentra casi 23 millones de habitantes (22.7), que equivalen al 17% de la población del país. Además, la metrópoli genera 28% del producto interno bruto nacional.
“Si fuéramos un país seríamos la cuarta economía de América Latina”, declaró Brugada durante la sesión ordinaria del Consejo de Desarrollo Metropolitano del Valle de México, celebrada en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), en el municipio mexiquense de Zumpango.
Sólo la zona metropolitana de São Paulo, Brasil, supera a la ZMVM. Ahí viven 22.9 millones de habitantes. En tercer lugar se encuentra la zona metropolitana de Nueva York-Newark-Jersey City, en Estados Unidos, donde viven aproximadamente 19.6 millones de personas.
Atitalaquia, Atotonilco de Tula, Tepeji del Río, Tlaxcoapan, Tolcayuca, Tula de Allende y Villa de Tezontepec fueron los municipios recién agregados a la metrópoli. Tizayuca ya formaba parte, desde la primera década del siglo XXI.
Los municipios recién agregados forman parte de dos corredores: uno que gravita alrededor de la ciudad de Tula, y que tiene como columna la carretera México-Querétaro. Tepeji del Río, Tula, Atitalaquia, Atotonilco de Tula y Tlaxcoapan son cinco municipios que en realidad forman un continuo urbano desde hace décadas.
Esa zona se distingue por su dinamismo económico, pero también por su alta contaminación. El hecho de que la región Tula-Tepeji se integre a la ZMVM deberá abonar en una mejoría en su planeación urbana y sobre todo en evitar que siga siendo un “infierno ambiental”, concepto acuñado en 2019, por el entonces secretario de Medio Ambiente, Víctor Manuel Toledo.
El otro corredor es el encabezado por Tizayuca, que ahora suma a Tolcayuca y Villa de Tezontepec a la ZMVM. Este otro eje se forma alrededor de la carretera México-Pachuca, por donde sigue creciendo la mancha urbana hasta Pachuca, donde la sierra del mismo nombre forma una barrera natural para la megalópolis.
Este segundo corredor experimenta actualmente un dinamismo económico e inmobiliario porque allí confluyen varios proyectos de gran envergadura. A unos 25 minutos del centro de Tizayuca se encuentra el AIFA, que paulatinamente está reconfigurando esa zona del Valle de México, no solamente por el tren que conecta con la capital del país, sino por las inversiones que está detonando.
Uno de los municipios que extrañamente quedó fuera de la propuesta para ampliar la ZMVM fue Zapotlán, donde se desarrolla uno de los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar (Podecobi) y que justamente fue elegido por el gobierno federal por su posición estratégica respecto al AIFA, el Arco Norte y el futuro tren que conectará a la CDMX con la capital del estado. Tampoco se entiende por qué no se anexaron los municipios de Zempoala, Pachuca y Mineral de la Reforma, que prácticamente están conectados en ese mismo corredor.
Como sea, el hecho de que esos dos corredores hayan sido agregados a la ZMVM abre la puerta a una mejor planeación y coordinación en materias como transporte, gestión del agua y seguridad, que hoy son dolores de cabeza para quienes habitan esas regiones suburbanas.
Más allá de eventos protocolarios, la suma de siete municipios a la ZMVM se deberá traducir en presupuesto para obras que mejoren la conectividad, en controles para impedir la especulación inmobiliaria, e incluso para crear una policía metropolitana, como lo propuso la jefa de gobierno Clara Brugada el pasado 3 de agosto.
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