La colocación de pasto sintético en el camellón del corredor vial San José en Tulancingo ha generado una nueva ola de inconformidad entre la ciudadanía a través de las redes sociales, que recrimina el destino de los recursos públicos en trabajos que califica como innecesarios y ajenos a las verdaderas prioridades del municipio.
A la instalación de este material plástico —combinado con senderos demarcados y zonas de gravilla o tezontle a lo largo del camellón— se suma el descontento previo por intervenciones urbanas recientes, como la colocación de caminos con ladrillos sobrepuestos en las guarniciones.
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A esto se suma la molestia por el repintado de diversos puentes peatonales, los cuales pasaron del color verde al amarillo, una modificación cromática que también ha sido cuestionada por los habitantes. Para la población, estas acciones contrastan fuertemente con las múltiples carencias de servicios y mantenimiento que afectan a diversas colonias.
El malestar ciudadano por el enfoque de las obras municipales no es un hecho aislado. Hace unos meses, habitantes de Tulancingo incluso exigieron mediante la plataforma digital Change.org, el retiro inmediato del pasto sintético colocado en el espacio abierto y las jardineras del Centro Cultural Ricardo Garibay, ubicado en el Centro.
En aquella ocasión, colectivos y vecinos argumentaron que sustituir las superficies naturales por materiales plásticos reduce drásticamente los beneficios ambientales, ya que no producen oxígeno, incrementan la acumulación de calor y van en contra de la sustentabilidad que debe regir la obra pública.
A esta controversia se sumó el mes pasado la crítica vecinal por el retiro de magueyes en el bulevar Emiliano Zapata, algunos de los cuales contaban con una antigüedad de entre 30 y 50 años. Ante la inconformidad por la sustitución de estas plantas por 30 laureles de la India —apreciados por su belleza escénica— la Dirección de Medio Ambiente municipal defendió la medida argumentando que los magueyes exigen un manejo altamente especializado para su conservación.
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Pese a que las autoridades han justificado el uso de alternativas sintéticas bajo el argumento de reducir costos o enfrentar limitaciones del suelo, la intervención en la reciente vialidad aviva el descontento de la población que pide reorientar el presupuesto y la atención oficial hacia las zonas con mayor rezago social, evitando gastos en ornamentos sintéticos y modificaciones superficiales que, a su juicio, empobrecen el entorno ecológico urbano de Tulancingo.
Este reclamo social ha cobrado mayor relevancia tras el reciente informe de gobierno de la presidenta municipal, Lorena García Cázares, el cual fue cuestionado por la ciudadanía al considerar que, lejos de priorizar un ejercicio estricto de rendición de cuentas y transparencia, la alcaldesa centró su mensaje en agradecer a cada uno de los secretarios de la administración municipal.
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crs

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