También se ha consolidado como promotora Cultural Digital
Con más de cinco años de trayectoria, Karina Calixto Valentín ha encontrado en la fotografía una herramienta para reconectar con sus raíces y difundir la riqueza cultural de la Sierra Otomí-Tepehua, particularmente de su comunidad en Tenango de Doria. Diseñadora gráfica de formación, su trabajo ha evolucionado más allá de lo académico para convertirse en un ejercicio de identidad, memoria y promoción cultural.
Karina relata que su acercamiento a la fotografía comenzó durante su etapa universitaria, donde fue descubriendo las técnicas de composición y el lenguaje visual.
Sin embargo, lo que inició como una exploración creativa pronto se transformó en un compromiso con su origen. A través de su lente, ha documentado paisajes, tradiciones, artesanías y, sobre todo, los rostros de las mujeres artesanas que mantienen vivas las prácticas ancestrales.
Actualmente, parte de su obra puede apreciarse en la Casa de Cultura de Tenango de Doria, así como en exposiciones colectivas donde ha participado junto a otros artistas visuales. Su trabajo también tuvo presencia en el edificio de gobierno estatal, donde fue finalista en una muestra multidisciplinaria.

Promueve la cultura de su pueblo en redes
Además de su labor como fotógrafa, Karina se ha consolidado como promotora cultural digital. A través de redes sociales, principalmente Facebook, donde se encuentra como “Kary Valentín”, comparte contenido enfocado en la difusión del trabajo artesanal, la gastronomía local y los paisajes de su municipio. Su objetivo no solo es visibilizar estas expresiones, sino también generar oportunidades económicas para las artesanas, impulsando la venta de sus productos.
Aunque no se considera artesana de tiempo completo, Karina aprendió desde los 10 años el bordado tradicional conocido como pepenado, una técnica compleja que requiere precisión y paciencia. Este tipo de bordado, característico de su comunidad, implica contar cuidadosamente los hilos de la tela para formar figuras, lo que lo convierte en un proceso laborioso y demandante. Las prendas elaboradas con esta técnica pueden alcanzar precios de entre tres mil y cuatro mil pesos, dependiendo de su complejidad.

Calixto también reconoce las dificultades que enfrentan las mujeres artesanas, quienes dedican largas jornadas a esta actividad, lo que incluso puede afectar su salud visual.
A pesar de ello, continúan produciendo piezas que posteriormente comercializan en lugares como San Pablito, en el municipio de Pahuatlán, Puebla.
Su historia personal también refleja los retos sociales que tuvo que superar. Karina comparte que, tras concluir la telesecundaria, enfrentó barreras para continuar sus estudios debido a estereotipos de género y limitaciones económicas. No obstante, su determinación la llevó a persistir hasta ingresar a la universidad, donde estudió Diseño Gráfico en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), campus Actopan.
Hoy, a sus 32 años, Karina Calixto Valentín no solo ha logrado consolidar su camino profesional, sino que también se ha convertido en una voz que impulsa la preservación cultural y la inspiración para otras mujeres. Su trabajo demuestra que la fotografía puede ser más que una imagen: puede ser un acto de resistencia, identidad y orgullo.


Deja una respuesta