Rafael Cremades cumplirá este mes sesenta y un años. Nacido en Ceuta, obtuvo de la Universidad de Málaga el título de abogado y de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) un segundo doctorado, posterior al recibido de la Universidad de Ratisbona, en Alemania, en Derecho Constitucional con la tesis Los límites de la libertad de expresión en el ordenamiento jurídico español. Se suman a su hoja de vida los Honoris Causa otorgados por las universidades Internacional de Valencia, de Bolonia y de Tirana,
Abogado litigante en el prestigiado Bufete Garrigues en la última década del siglo pasado, colaboró en relaciones internacionales y el litigio del derecho de las telecomunicaciones, defendiendo a medios de comunicación y periodistas. Representó a compañías internacionales de telecomunicaciones y condujo acciones internacionales como el Manifiesto Internacional de Juristas en defensa de opositores políticos en América latina y asumió la defensa de una treintena de empresas en aquella materia, de veintiún países en el llamado Caso Madoff.
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En ese tema asesoró a diversas naciones en la redacción de sus ordenamientos jurídicos. Ya en el siglo XXI, junto con el destacado político español Javier Solana, presidió el World Law Congress y fue electo presidente de la World Jurist Association, en ejercicio hasta la fecha.
Fundador y presidente del despacho Cremades & Calvo Sotelo, ha conducido asuntos emblemáticos como la investigación de los casos de abusos cometidos por la Iglesia en España, contratado por la Conferencia Episcopal Española.
Se ha desempeñado como profesor en la Universidad Carlos III y en la UNED, liderando diversos programas de posgrado: los masters en Negocio y Derecho de las telecomunicaciones, Internet y Audiovisual, en Negocios y Derecho de la energía, y en Dirección de Asesoría Jurídica de Empresas.
Su bibliografía incluye textos sobre temas digitales, libertad de expresión, derecho de las telecomunicaciones, relaciones con China y sus libertades, y sector energético. En 2025 presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara el más reciente: Sobre el Imperio de la Ley (Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2025).
Javier Cremades fue recipiendario del Premio Nacional de Jurisprudencia 2023, de la Barra Mexicana Colegio de Abogados A.C. Recientemente participó en la Asamblea General de la Unión Iberoamericana de Colegios y Agrupaciones de Abogados (UIBA), celebrada en Madrid, donde se eligió su presidente al mexicano Alfonso Pérez Cuéllar, del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México.
Ese libro contiene una visión de las recientes tensiones del Derecho Constitucional en Cataluña, Estados Unidos de América, Reino Unido, México, Nicaragua, Venezuela, Israel, España y Ucrania. La panorámica está precedida de un prólogo de Stephen Breyer, antiguo magistrado del Tribunal Supremo de Estados Unidos, y cierra con el epílogo de Sthephan Harbarth, presidente del Tribunal Constitucional Federal de Alemania.
En la introducción del texto afirma:
El imperio de la ley es un concepto esencial en la relación entre el individuo y el poder público. Vivir bajo el imperio de la ley significa, entre otras cosas, que el ejercicio del poder público es legítimo solo si está basado y limitado por el derecho. La legitimación del poder público solo es posible si su ejercicio se hace conforme a la legislación y a la Constitución.
Así responde a la pregunta ¿Qué es y para qué sirve el imperio de la ley? Enseguida plantea siete líneas consecuentes: el falseamiento del Estado de derecho, la desjuridificación de la sociedad, abuso del derecho en casos de emergencia, la destrucción del imperio de la ley, ¿cómo se construye el imperio de la ley?, la independencia y el activismo judicial, y una opinión pública bien informada. El vigía del poder.
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Acercándose a la conclusión convoca la participación general en defensa del bien común en torno a una Constitución verdadera, esto es, al Estado de derecho. Al final destaca: La inteligencia artificial generativa, la edición genética, la nanotecnología, la robótica y la neurociencia están incidiendo en la propia naturaleza humana. En los próximos años tendremos que decidir cómo queremos que sea el futuro de nuestra especie. Y, una vez más, el derecho será imprescindible si queremos que ese futuro sea verdaderamente más humano, conforme a su dignidad intrínseca.
Cercana o distante a la visión ideológica del discurso, obliga a la reflexión seria, inteligente sobre el imperio de la ley, particularmente a la abogacía, pero no solo para quienes la ejercemos.
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