Ghinzu: portento del rock belga ante un mundo que angustia

Ve al día en que te conviertes en un outsider/ Cuando tus ojos y tus entrañas ardían como un fuegoDonde tu corazón era un regalo, donde tu mente era un tigrePara hacerlo explotar todo en nombre del deseo”.

Ya se los he repetido… en el principio y el fin lo verdaderamente importante son las canciones, cuando es que nos adentramos en el periodismo y en el consumo musical… y el comienzo de “When The Other Worlds Await” es poderoso, poético… salvaje.

Puedes leer: Julieta Venegas y la Música Popular Mexicana

Se trata del corte que abre W.O.W.A., un álbum que se tardó muchos años en aparecer y que nos muestra que la banda belga Ghinzu regresa llena de sapiencia y no exenta de garra… la vida nos revuelca, pero hay artistas que seducen a sus demonios para que estos les revelen los secretos del arte.

Sé muy bien que la pregunta que se hacen los lectores es: ¿Y  porqué tendría que escucharlos? Pues porque como letristas son muy buenos discípulos de la grandeza de Pulp (¡tan revalorados en estos días), mientras que en la parte instrumental hay pasajes que nos remontan hasta Mark E. Smith y The Fall, alternando con otros momentos en que les atrae el krautrock.

¡Si señores, aquí hay un álbum de rock que vale mucho la pena! John Stargasm y compañía han sacado un enorme rédito a esas  casi dos décadas  que transcurrieron desde Mirror Mirror (2009), que sonó en un mundo absolutamente distinto al que hoy tenemos (¿ya se nos olvidó que somos sobrevivientes de una pandemia?).

  • O.W.A. (When Other Worlds Await) -el álbum- toma su nombre de una canción atípica… para empezar dura casi 8 minutos y va de menos a más; de arranque nos regala esa estrofa estrujante para luego convertirse en una aliteración de asuntos que van de la corrupción a las manos frías, las compras y la mafia para aludir después a esa patraña optimista de “Sueña alto”.

Ghinzu está conformada por adultos que han sido sacudidos por la existencia… en este punto entregan 13 canciones por las que desfilan la culpa, adicciones, frustración, deseo y autosaboteo… algo que se plasma en otra de las mejores piezas de la entrega; “Apologies”, que bien hubieran podido firmar Jarvis Cocker y compañía: “No quiero borrar el dolorNo estoy pidiendo una segunda oportunidadTodo lo que he intentado olvidar ya pasóY este día solía llegar con certeza”.

Ghinzu ha dado con uno de los mejores álbumes del año… es aguerrido, cuestionador, posee guitarras bien afiladas, buenos gritos… como lo exhiben en “Out of Control”, otro trancazo indiscutible y que en medio de una formidable batería se pronuncia por hallar un asidero al que recalar para poner la mente en paz y solazarse en la vaciedad.

Te recomendamos: La muerte del Indio Solari: sentido y trascendencia del rock argentino

W.O.W.A. posee cierto halo industrial en algunos pasajes, pero también incorpora sintes y guitarras que evocan los años noventa, tal como ocurre en “Morning Lights”, en la que aluden a todos aquellos que han sido sacrificados para que el capitalismo salvaje siga creciendo (no en vano Bélgica estuvo varios años sin tener gobierno formal).

Ghinzu es un grupo que reapareció sin que se le esperará… su cuarto disco es una absoluta sorpresa… un rock que surge de una visión adulta de las cosas -que mucho se agradece-. Más allá que pretendan una y otra vez declarar muerto al género, este se encarga de demostrarles en plena cara de que se encuentra más vivo que nunca.

¡Que el rock sea… que siga siendo!

Sigue nuestro CANAL ¡La Jornada Hidalgo está en WhatsApp! Únete y recibe la información más relevante del día en tu dispositivo móvil

mho


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *