Etiqueta: Enrique Rivas
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Avatares de lo libertario expresivo
En mis remotos tiempos sesenteros, al 7 de junio lo llamaban oficialmente Día de la Libertad de Prensa. Solía ser motivo de una comida gubernamental, ofrecida no tanto al gremio de periodistas en sí, sino a los altos directivos de sus respectivas cadenas impresas, radiofónicas o televisivas.
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El celular, ese intruso
Lo peor es que no queremos (acaso ni siquiera podemos ya) poner al celular de patitas en la calle. Llegó, pues, para quedarse en nuestro caótico paso por el mundo.
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La vida en un bolero
Muchos de ellos marcaron las vidas, las formas de entender el mundo, los comportamientos de varios de nosotros.
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Seudónimos toponímicos (y II de II)
Haya o no correspondencia verdadera con la población equis o zeta, ¿Qué hay detrás de la utilización de seudónimos toponímicos?, ¿Qué resortes mueven a la persona escribidora para tomar dicha medida que, para mí, rebasa lo simplemente anecdótico?
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Dime tu epígrafe…
¿Leerán tus epígrafes? Ahí es donde la puerca tuerce el rabo. En el ya de por sí mínimo universo de personas lectoras hoy en día, son excepción aquellas que también ponen sus ojos en ellos.
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Diarrea verbal
Una estrategia eficaz, sin duda, mayormente en el ámbito político. Sirve para ganar, sostener y expandir el poder. Impone, a conveniencia suya y como algo de lo más natural, nuevos significantes discursivos.
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Yo no creo en las musas…
No se puede con estas diosas encaprichadas en pintar su raya de los mortales urgidos de creatividad.
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Más mexicano que el Golfo
Vozquetinta Para los gringos, el río se denomina Grande; para los mexicanos, Bravo. “Allende el Bravo”, decimos por acá, no “allende el Grande”. Dos nombres (en realidad, dos conceptos: grandeza versus bravura) para un mismo accidente geográfico. También, lo que nosotros conocemos como Baja California, ellos la designan Baja, a secas, sin californidad alguna. ¿Cuestión…
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Otra vuelta de almanaque
Doce meses, doce. Las calendas del almanaque. Que cada quien haga de su calendario un papalote y lo eche a volar.
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Tres cuartos de siglo
Una sola vez los cumples en la vida, dijo el tal Perogrullo. Tomas entonces una postura tipo El Pensador, de Rodin. Dejas colgados por un día en el perchero los achaques propios de la vetustez. Sacas del clóset al filósofo que ilusionaste ser al arribar a este momento o al que traes de polizón en…