Etiqueta: Enrique Rivas
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Dejarse releer
Cuando un texto cualquiera impulsa, motiva, invita a practicársele una segunda lectura, es porque da un paso más allá de lo instantáneo y, por tanto, de lo efímero
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Otra vez los gringos racistas
Carezco de la virtud de soportar estoicamente las miradas de odio de la gringada por el solo hecho de que mi piel es morena y mi nombre y apellidos son hispanos.
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El Ajusco nuestro de cada día
Me agradaba tenerlo al alcance de los ojos, en la cercana lejanía, por encima del ruido infernal y los monstruosos edificios chilangos, aunque el esmog apenas me permitiera divisar su silueta
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Derecho a mí mismo
Lo novedoso de mi dizque ensayo era aquello de la ‘mismidad’, concepto que entonces creí inventar calcándolo del inglés selfness, pero sin saber que ya existía en español, al grado de estar incluido hasta en el Diccionario de la Academia, y no con una sino con tres acepciones: “Condición de ser uno mismo”, “Aquello por…
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De matices, tonitos y tonos
Tenemos matices escritos. No escribimos el mismo castellano en México que en otros países. Aquí, hasta para redactar un simple memorándum u oficio, abusamos de los rodeos y del alargamiento de las frases.
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Entresijos del indigenismo
El mentado Día, como tantos otros del calendario celebratorio nacional o mundial, suele ser pretexto temático para un reportaje o columna de opinión en los medios. Cifras y estadísticas van y vienen en ellos, en loca carrera cuantofrénica
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Para abrir boca…
Me resulta insoportable, en consecuencia, el columnismo de opinión que abusa de las introducciones kilométricas, llenas de antecedentes, justificaciones y choros acartonados
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Alabados sean los tumbaburros
a la fecha continúo preparando otros por mi cuenta, tanto de nahuatlismos regionales como de dichos, refranes y proverbios, sin olvidar uno de géneros de música tradicional mexicana, con la ilusa esperanza de verlos impresos algún día
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Avatares de lo libertario expresivo
En mis remotos tiempos sesenteros, al 7 de junio lo llamaban oficialmente Día de la Libertad de Prensa. Solía ser motivo de una comida gubernamental, ofrecida no tanto al gremio de periodistas en sí, sino a los altos directivos de sus respectivas cadenas impresas, radiofónicas o televisivas.