Etiqueta: Enrique Rivas Paniagua
-

-

-

Columnista sí, vacacionista no
Difícil, fatigosa, obsesiva quizá, pero necesaria y muy gratificante, es esta mecánica rutinaria semanal. Imposible, en consecuencia, dejar de cumplirla. Renunciar a ella es evadir el compromiso que tengo con los lectores potenciales, así sean estos uno o dos.
-

Reescribir la Historia
No veo grandeza alguna en ello. Idealizar o condenar lo pretérito cuando se carece de argumentos sólidos y las pruebas brillan por su ausencia, nada tiene de científico y sí de distractor.
-

Del renacentismo como vocación
Arquitectura, Música, Literatura: he ahí las tres principales ramas con que identifico mi veneración hacia el árbol de cualquier Renacimiento.
-

Y en el camino andamos
Gracias a este caprichito de atar libremente palabras y eternizarlas con el puño sin que me tiemble la mano, es que continúo moviéndome en el mundo.
-

El índice sobre los labios
Cuando el agua llega hasta el cuello de las víctimas y la principal, para no decir la única, empatía hacia ellas se reduce a llevarse el dedo índice a los labios.
-

Viene a cuento
No es enchílame otra eso de ponerse a escribir un cuento, por más cuentista de vocación que uno se crea. Hay que parir chayotes para tejerle una historia ágil, fluida, bien narrada.
-

Y vinimos a divulgar
Etimológicamente, pues, divulgar es ‘el acto de propagar un conocimiento, de ponerlo al alcance del vulgo’ (o mejor, ya para no herir susceptibilidades: ‘al alcance del público’). A quienes tenemos este verbo hechizante como profesión nos apasiona conjugarlo en primera persona.
-

Del lenguaje inclusivo al caos lingüístico
Nada fácil es, dadas las peculiaridades históricas y sociales de la lengua castellana, salvar estos dilemas sin caer en equívocos o frases kilométricas (para colmo, pésimamente construidas, porque lo apropiado no es decir ‘las y los mexicanos’ sino ‘las mexicanas y los mexicanos’).