Jorge Romero El Faro

Subirnos al tren de la industria audiovisual

La iniciativa federal para otorgar incentivos a las producciones cinematográficas que se filmen en México es una oportunidad para que Hidalgo aproveche su potencial turístico y cultural.

El pasado domingo 15 de febrero la presidenta Claudia Sheinbaum presentó un incentivo fiscal de hasta 30% en el impuesto sobre la renta para producciones cinematográficas y audiovisuales que se realicen en México.

El estímulo se traduce en que quienes produzcan en territorio nacional podrán reducir costos de producción, al descontar lo que pagarían de ISR y destinarlo a contratar talento, tecnología y distribución.

Hidalgo tiene algunas ventajas que podría explotar a la luz de este incentivo, que busca hacer de México un polo para las productoras de cine y audiovisuales.

Hoy mismo, sin incentivos fiscales, la industria audiovisual ya genera riqueza en Hidalgo. Tan solo el año pasado, según la secretaria de Turismo estatal, Elizabeth Quintanar Gómez, el sector produjo en la entidad 62 millones de pesos y creó más de 2 mil 800 empleos directos e indirectos. Una cifra nada despreciable que podría crecer aún más.

Según Quintanar, en 2025 se concretaron 77 producciones audiovisuales, que traen beneficios no solo para quienes trabajan directamente en las filmaciones, sino que también generan economía en las localidades. Desde las clásicas fonditas, los cuartos de hoteles o quintas, incluso los taxistas… Todos salen beneficiados.

¿En qué se podría trabajar para que Hidalgo aproveche más sus ventajas? Por ejemplo, la entidad aún carece de una Ley estatal de filmaciones.  Los legisladores locales tienen esa tarea pendiente, pues cuando existe una ley del sector, las productoras tienen mayor certeza jurídica al trabajar en territorio estatal, además de que se podría construir otro paquete de incentivos para que Hidalgo se vuelva aún más atractivo para la industria audiovisual.

Tenemos la fortuna de vivir en un estado con una privilegiada riqueza natural e histórica. Pero, además, tenemos la virtud de estar muy cerca de la capital del país, lo cual reduce los costos de las productoras que se encuentran asentadas en la Ciudad de México.

El contar con una oficina de apoyo a las filmaciones estatales podría facilitar la llegada de esas productoras y no nada más esperar a que se acerquen por su cuenta. También impulsaría a la industria el contar con un catálogo oficial de locaciones, diseñar una campaña de promoción nacional e internacional, y aprovechar el talento que hoy se forma en las universidades locales.

Son varias las instituciones de educación superior que ofrecen carreras vinculadas con la industria audiovisual: desde comunicación, pasando por artes visuales, licenciatura en teatro, o la ingeniería en animación y efectos visuales.  

La cultura y en particular la industria audiovisual es un sector de la economía que tiene gran potencial y futuro en este siglo XXI. La riqueza no solo se produce con la industria tradicional, también se puede generar a partir de contenidos audiovisuales, cuyos efectos multiplicadores valdría la pena explotar mucho más.

Ojalá que la clase política local se dé cuenta que Hidalgo puede convertirse en un poderoso imán de producciones, y de paso abrir oportunidades para cientos de jóvenes que hoy mismo están formándose en la entidad.

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