Hoy, luego de la conmemoración en este 2025 del ‘Día Internacional de la Mujer’ dedicamos ésta, su columna de confianza, a reconocer la vida, trayectoria y hazañas realizadas por las grandes mujeres del deporte que han destacado en sus disciplinas y/o que han roto paradigmas, ya sea dentro o fuera de los escenarios de sus glorias, para generar cambios en favor de la equidad de género y que han sido fuente de inspiración para otras mujeres en su eterna lucha por acabar con el arcaico concepto de ser el sexo débil, lo que las ha llevado a inmortalizar sus nombres.
Alguna vez aquí mismo nos cuestionábamos la paradoja de la presencia de heroínas en la mitología griega contra la ausencia de las mujeres en los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia; situación que cambió 3 mil años después en la 2ª edición de la era moderna de este evento, celebrada en París 1900, con participación femenina en croquet, tiro con arco, hípica, vela, golf y tenis, pero fue hasta Amberes 1920 que se hizo de manera oficial.
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Es precisamente el tenis uno de los deportes en que la mujer ha logrado extraordinaria trascendencia: una pionera, la británica Charlotte Cooper fue la primera atleta en ganar el oro olímpico en prueba individual; amén de sus 39 títulos en singles y dobles, la norteamericana Billie Jean King fue activista por los derechos de las jugadoras, lo que influyó en la creación de la WTA y esta labor ha sido reconocida dando su nombre al complejo tenístico donde se juega el US Open y desde 2020 a la Copa Federación; la australiana Margaret Court ha sido considerada por muchos la mejor tenista de la historia, al ser la única en lograr 24 títulos de grand slam; sin embargo el fenómeno tenístico y mediático de este siglo es Serena Williams, quien tras debutar a los 14 años, se coronó en 23 finales individuales y 14 de dobles de grand slam, además de sus 4 oros olímpicos.
El mundo del atletismo nos ha dado mujeres ejemplares: una de las más destacadas es la alemana Kathrine Switzer, quien en 1967 fue la primera mujer en correr la prueba de maratón de Boston, lo que fue vital en su activismo en pro del reconocimiento de las mujeres en el atletismo; caso especial también el de la rusa Yelena Isinbayeva, multicampeona y plusmarquista olímpica y mundial en la prueba de salto con garrocha, quien por su gran rendimiento y carisma fue elegida 3 veces mejor atleta del año y ganadora del premio Príncipe de Asturias del Deporte; o la velocista estadounidense Florence Griffith Joyner, multimedallista olímpica y poseedora del récord mundial de los 100 metros planos desde 1988, inspiración para varias generaciones de la escuela norteamericana de atletismo.
La gimnasia ha dado lugar para el encumbramiento de varias mujeres que han dejado una profunda huella tanto en esta disciplina como en la sociedad, prueba de ello son la soviética Larisa Latynina, quien por 48 años (hasta Londres 2012) fue la máxima ganadora de medallas olímpicas (9 de oro, 18 en total) tanto en rama varonil como femenil; Věra Čáslavská, única gimnasta del mundo que ha ganado el oro en todas las pruebas individuales y el all around, conocida como la reina de los JJOO de México 1968; la rumana Nadia Comaneci, primera atleta en la historia en conseguir un 10 en competencia olímpica de gimnasia artística, con tan solo 14 años en Montreal 1976 y quien fue de gran relevancia para el apoyo de este deporte en su país y en Estados Unidos; país de donde proviene uno de los últimos íconos de este deporte: Simone Biles, ganadora de 41 medallas olímpicas y mundiales, cuyo legado es aun más grande a nivel social, al dar visibilidad a la problemática de abusos en esta disciplina, y a la importancia de la estabilidad psico-emocional en atletas.
No podemos dejar de lado a deportistas que fueron un hito, como la italiana Alfonsina Strada, única mujer en competir con hombres en los Giros de Lombardía y de Italia, a quien se le nombró ‘El Diablo con Falda’ por su lucha en la igualdad de género en el ciclismo; o la mexicana Enriqueta Basilio, primera mujer en portar la llama y encender el pebetero olímpico en México 1968, edición que dio inicio a las grandes mujeres mexicanas medallistas del olimpismo, como la esgrimista María del Pilar Roldán, y la nadadora María Teresa Ramírez, en Sídney 2000 Soraya Jiménez, que en halterofilia se convirtió en la primera mujer en ganar oro para nuestro país; Ana Gabriela Guevara, en atletismo; Belém Guerrero, en ciclismo; Paola Espinosa en clavados; y María del Rosario Espinoza, medallista en 3 ediciones en taekwondo, entre otras.
En el deporte de nuestro país también han figurado mujeres que han sido emblemáticas en el ámbito profesional: Lorena Ochoa en el golf, Paola Longoria en el ráquetbol; así como Charlyn Corral en el futbol, pero la lista podría continuar con muchos nombres más. Y para ustedes queridas y queridos lectores de ‘Epopeyas… de hidalgos, heroínas y otras gestas deportivas’, en el marco de la conmemoración del ‘Día Internacional de la Mujer’, ¿Quiénes han sido o son su ejemplo a seguir o inspiración.

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