En esa necesaria pausa que abren los puentes y las vacaciones, tal como sucede cada año con la Semana Santa, pude dar una vuelta por el llamado Corredor de la Montaña, ese proyecto turístico que empezó a tomar forma desde los tiempos del exgobernador, Jesús Murillo Karam.
Hoy lo vemos como algo normal, pero la llegada de miles de paseantes a las distintas regiones del estado representa una oportunidad para ganarse la vida a quienes viven en zonas cuyo único patrimonio radica en sus recursos naturales, belleza paisajística, cultura y tradiciones.
Allí donde no llegan los parques industriales, ni las termoeléctricas, ni los complejos de oficinas gubernamentales o de corporativos financieros, la economía del ocio a veces es la única opción. Por eso hoy la creación de esas rutas en función de las distintas vocaciones que tiene el estado son estratégicas y se han convertido en palanca de desarrollo.
El año pasado, por ejemplo, el periodo vacacional de Semana Santa dejó 950 millones de pesos, según cifras de la Secretaría de Turismo estatal. No es una cifra menor, si consideramos que para este año se prevé una derrama de 25 mil millones de pesos para todo el país.
Hidalgo ha ido construyendo un sector turístico que no existía o era muy débil hace no tantos años. Hoy comienzan a recogerse los frutos de una política en ese sector que, aunque en momentos errática, ha sido constante.
Desde la creación de rutas con sus consiguientes sistemas carreteros, como sucedió con los corredores de la Montaña, de los Balnearios, o la Ruta de las Haciendas, se ha ido inventando una oferta que estaba latente, pero que no se había capitalizado.
Hoy la entidad ya destaca en el ámbito nacional. Apenas hace unos días, la secretaria de Turismo, Elizabeth Quintanar, dio a conocer que Hidalgo está nominado en cuatro categorías de los premios México Desconocido.
En concreto, la entidad podría ganar como el mejor estado para disfrutar la cocina regional y contemporánea. El municipio de Mineral del Chico está nominado como destino ideal para vivir una experiencia en la naturaleza; Huasca de Ocampo es candidato para ganar como el sitio que debe visitarse al menos una vez en la vida en los Prismas Basálticos y además como mejor Pueblo Mágico para vivir una boda.
El simple hecho de participar en esos concursos ya pone a Hidalgo en los reflectores, y seguramente permitirá que más paseantes busquen llegar a estas tierras en futuros periodos vacacionales.
Lo que también no debe perderse de vista es que aún falta mucho para aprovechar el potencial que tiene el estado. Desde mejorar la imagen de los destinos con acciones como remozar calles o recoger y disponer de manera adecuada la basura. O regular el ambulantaje; capacitar a los prestadores de servicios o incluso a los servidores públicos, que en ocasiones ni siquiera saben orientar sobre lugares que son atractivos turísticos en su comunidad.
Por fortuna, Hidalgo tiene atractivos en todas sus regiones. Por su historia, por sus accidentes geográficos, por sus tradiciones y cultura. Nada más falta seguir capitalizándolos.

Deja una respuesta