¿El fin de las herencias y el “Gobierno por WhatsApp”?

La política en Hidalgo siempre ha tenido un aroma a árbol genealógico y a sobremesa dominical. Durante décadas, el poder en los 84 municipios se transmitió con la misma naturalidad con la que se hereda un terreno o una vieja camioneta. Sin embargo, las nuevas reglas de Morena para 2027 amenazan con arruinarle el desayuno a más de un alcalde que ya se veía gobernando en cuerpo ajeno.

El “puritanismo electoral” que ha impulsado la dirigencia de Luisa María Alcalde ha puesto en marcha una guillotina que no distingue apellidos ilustres. La regla del “no nepotismo” es un dardo envenenado para esos ediles que, ante la imposibilidad de reelegirse, ya estaban aceitando la maquinaria para postular a la esposa, al hermano o al “sobrino favorito”. 

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Ese sueño guajiro de controlar el presupuesto municipal vía WhatsApp, dictando órdenes desde la hamaca mientras el pariente pone la cara en el ayuntamiento, se está desmoronando más rápido que una promesa de campaña.

Pero no es solo el árbol familiar el que está bajo la lupa. El segundo filtro es, quizás, el que más insomnio provoca en las presidencias municipales: el visto bueno de la FGR. Por primera vez, el partido mandará sus listas a la fiscalía para asegurarse de que sus aspirantes no tengan “pecados” guardados en algún expediente judicial. 

En un estado donde la Estafa Siniestra dejó cicatrices profundas, pasar este filtro será para muchos como intentar cruzar un campo minado con zapatos de imán. Y si por algún milagro el aspirante no tiene parientes incómodos ni cuentas pendientes, todavía le queda la encuesta. 

Si estas mediciones se realizan de manera transparente, podríamos estar ante el certificado de defunción de los controles de antaño.

Sin embargo, Morena deberá ser extremadamente astuto en la ejecución de este nuevo código de ética, pues el riesgo de fuga es latente. 

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El desencanto de los desplazados podría alimentar las filas del Partido del Trabajo, que en Hidalgo se ha convertido en el refugio perfecto para todo lo que Morena dice combatir. Ahí, donde un hermano con antecedentes en la FGR gobierna precisamente vía WhatsApp y sin el estorbo de las encuestas, el modelo de negocio político es diametralmente opuesto. 

Si el partido guinda no cuida sus puertas, el 2027 no será el año del cambio, sino el del reciclaje de cacicazgos bajo una estrella roja que no pregunta por apellidos ni expedientes judiciales.

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