Sergio Pérez ya no tiene que cuidar las apariencias con su ex equipo Red Bull. Hoy, el piloto tapatío lo dice sin ambages: ser compañero de equipo de Max Verstappen fue “el peor trabajo que hay en la Fórmula Uno”.
Pérez estuvo al lado de Verstappen cuatro años en la escudería Red Bull antes de ser despedido a finales de 2024, con dos años restantes en su contrato. El piloto mexicano regresa este año con el nuevo equipo Cadillac.
“Estaba en el mejor equipo, pero era una escudería complicada, porque ser compañero de Max en Red Bull es el peor trabajo que hay en la Fórmula Uno”, comentó Pérez en un podcast transmitido en YouTube el domingo. “Yo sabía a lo que me enfrentaba, ya que ese proyecto está hecho para Max”.
Firmar con el equipo del toro rojo era asumir una realidad que se hacía evidente sobre la pista y en cada temporada. Todos los esfuerzos y planes estaban construidos alrededor del desempeño del neerlandés, un piloto descomunal, es cierto, pero que concentra toda la atención de la escudería.
Se lo dijo sin rodeos quien era en ese entonces el director del equipo, Christian Horner: si había dos autos en la pista representando a Red Bull, es porque así se establece en el serial, pero la realidad era, y aún lo es, que su única figura se llama Verstappen.
“Cuando me siento la primera vez con Christian Horner me dice ‘mira, nosotros vamos a correr con dos autos porque tenemos que correr con dos coches, pero este proyecto ha sido creado para Max. Él es nuestro talento’”, aseguró.
En este sentido, las mejoras que se hicieron en el monoplaza beneficiaron al neerlandés. Checo recuerda que antes de que modificaran su auto, sólo se concentraba en competir y lograr un buen desempeño, pero cuando intervinieron su vehículo todo cambió porque ya no sabía cómo respondería. Esa era una gran diferencia con Verstappen, quien sólo tuvo que conducir sin mayor obstáculo técnico.
“En ese momento, yo me acuerdo que desde el simulador era más rápido que Max, llegaba a los fines de semana pensando en ganar la carrera y todo llegaba en automático. Cuando hicieron las modificaciones todo cambió. Porque si como piloto, no tienes que estar pensando en cómo manejar, en el coche, en qué te va a hacer, en automático todo va bien”, indicó.
“Pero cuando llegan las mejoras, hay una dirección muy clara en la que se tiene que ir el equipo, y ahí es donde yo empiezo a tener problemas, porque el coche ya no sé qué me va a hacer en la curva. Ya te preocupas en no chocar, pero empiezan los choques, los accidentes… Ya no tienes el control al 100 por ciento”, continuó.
Después de culminar su mejor temporada en 2023 en la que terminó subcampeón, sobrevino una campaña que en su momento describió como una pesadilla. No sólo tuvo un año conflictivo en la pista por problemas con el funcionamiento del monoplaza con el que sufrió accidentes, acumuló malos resultados, a eso sumó un ambiente difícil cuando estuvo bajo presión por las críticas, rumores y malas decisiones de su propio equipo. El desenlace fue su separación de Red Bull en 2024, con dos años restantes de contrato. Max ganó ese campeonato, pero Checo finalizó en octavo sitio.
“En Red Bull todo era un problema: si yo era más rápido que Max, era un problema; se creaba un ambiente muy tenso; si eras demasiado lento y Max era lento, entonces también todo era un problema”, dice con asombro.
“Desafortunadamente todo quedó destruido. Creo que teníamos el equipo para dominar el deporte durante los siguientes 10 años, pero todo terminó, las cosas ya no salieron como las esperábamos. No era la salida que yo esperaba en Fórmula Uno.”
Al no dar resultados, Pérez fue acusado de ser irresponsable en las calificaciones, de correr riesgos innecesarios y costosos y no estar a la altura de Verstappen. El piloto tapatío, entonces, comenzó a ir con un sicólogo, lo cual le ayudó un poco en su desempeño.
“Yo en el fondo sabía que cuando tienes un coche en el que no sabes qué va a pasar, qué va a hacer, en qué curva vas a chocar, no puedes ir rápido y aparte tienes a todo tu equipo en contra públicamente, era muy difícil todo.”
Un episodio que rebeló el ambiente hostil referido ocurrió cuando el asesor de Red Bull, Helmut Marko, declaró que Checo no podía ser tan regular en su desempeño como Verstappen, debido a que era latinoamericano. Fue tan desafortunada la expresión del directivo que incluso dejó en evidencia que ni siquiera sabía en dónde estaba el país del mexicano, pues lo aludió como sudamericano.
“Debemos recordar que Sergio Pérez es sudamericano. Por eso, su cabeza no está tan enfocada como la de Max Verstappen o como era el caso con Sebastian Vettel”, dijo Marko en aquella ocasión.
Al final, cuando Checo se marchó de Red Bull habló con el director Horner y le preguntó cómo enfrentaría los retos en el equipo.
“Le pregunté que qué iba a hacer cuando no funcione con Liam Lawson o con Yuki Tsunoda (quienes suplieron a Checo), que los iba a usar a todos y me respondió: ‘sí, ya sé’”, agregó Pérez. En 2025, Red Bull perdió todo: no ganó el campeonato de constructores y Verstappen cortó su racha de títulos consecutivos.
Sergio Pérez tiene la carrera más exitosa para un conductor mexicano en F1 con seis victorias, 39 podios, un subcampeonato mundial en 2023 y dos campeonatos de constructores.
Con información de Ap y Europa Press
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