Autor: Enrique Rivas Paniagua

  • Bicentenario embarazoso

    Bicentenario embarazoso

    La entrada del Ejército Trigarante a la capital novohispana en 1821 ha sido siempre una efeméride tan incómoda que, salvo en los albores del México independiente, ninguno de los gobiernos posteriores, de cualquier tendencia, ha querido festejarla. Ahora sí, por coyuntura política, recibirá atención en 2021. Incluso, circulará un nuevo billete conmemorativo cuyo anverso reproduce…

  • Allende la mar lingüística

    Allende la mar lingüística

    “Agarrar para el lado de los tomates” [desvariar, irse por las ramas]; “Dar más lata que un cochino bajo el brazo” [ser muy latoso,sa]; “De petaca ajena, la mano se llena” [persona que abusa llevándose lo más posible de algo que se le convida]; “Del año de la nana” [de tiempo inmemorial]; “Estar más contento…

  • En pos de la tultequidad

    En pos de la tultequidad

    Pocos minutos bastaron para que Tula se convirtiera en un Frankenstein, doliente híbrido de Venecia sin joyas monumentales y de Xochimilco sin románticas chinampas. Mi memoria asoció las fotos y videos de sus calles anegadas a las imágenes que hace tiempo me suscitó leer La muerte en Venecia y ver María Candelaria: en la novela…

  • Lo que diga mi dedito

    Lo que diga mi dedito

    Hasta hace pocos años, los pulgares eran los dedos más flojos al momento de teclear en máquina de escribir o computadora. Solíamos usarlos para espaciar una palabra de otra o como mecanismo para poner una mayúscula, no para pulsar alguna letra, número o signo.  Pero esa comodina función de apoyo esporádico que cumplían vino a trastornarla el celular. Hoy, en nuestro cotidiano hechizo ante el whatsapp, empleamos nada más los dos pulgares. Así, los ocho dedos restantes dejaron de ser nuestros escritores y los volvimos un simple atril para sostener el mentado aparatito. Eso nos permite ametrallar más mensajes, a mayor velocidad y en cualquier circunstancia, incluso mientras caminamos a mitad de la…

  • En el principio fue la imagen

    En el principio fue la imagen

    Pronto se sabrá si procedió o no la demanda de Spencer Elden por “pornografía infantil comercial” en contra de quienes acusó de haberlo incluido, cuando era un bebé que nadaba desnudo en pos de un dólar como anzuelo, en la portada del elepé Nevermind, del grupo Nirvana (1991). Al parecer, Elden usó y aprovechó durante algún tiempo tal antecedente a guisa de tarjeta de presentación en sus intentos juveniles por hallarse un lugar dentro del mundo del espectáculo. Ahora aduce que, en el fondo, la imagen no fue precisamente un nirvana para él sino un acto…

  • Din, don, dan, las palabras lo dirán

    Din, don, dan, las palabras lo dirán

    Como le aconteció al niño Juan José Arreola, el amor hacia las palabras entró a mi infancia por el oído. ¡Ah, su sonoridad, su fuerza expresiva, sus letras acariciantes! Nunca supe qué diablos era eso de gutapercha, pero el pellejo se me enchinaba con sólo pronunciarla. Lo mismo me producía el retintín de las ches…

  • Leer es un placer…

    Leer es un placer…

    …genial, sensual. Sin hacer tangos, añado un tercer adjetivo a esta paráfrasis tanguera: leer es, también, un placer vital. Además del genio y la sensualidad, me va la vida misma cada que poso la mirada en un libro, esa vida que expropio a la muerte analfabeta para recuperar mi placentera soberanía sobre la lectura. La geniuda, voluptuosa, hedonista manzana del pecado de leer nomás porque se me da la gana, ni más ni menos que por simple gozo existencial. ¡Ay de mí, irredento y excomulgado consumista de placeres impresos!  Hace pocos días, en un discurso público (por…

  • Nuestro síndrome del ya merito

    Nuestro síndrome del ya merito

    Afirmar que uno de los sellos más mexicanos es nuestro vicio de suavizar el lenguaje con diminutivos equivale a descubrir el hilo negro. Más con orgullo que con pena, ejercemos a diario este vicio nacional. Nos fascina decir ahorita (cuando no ahoritita o ahorititita), apenitas, a la vueltecita, en la nochecita, al ratito, un momentito,…

  • Los árboles también lloran

    Los árboles también lloran

    Los malos presionan; los buenos persisten. Los malos provocan; los buenos protestan. Los malos los pasan a cuchillo; los buenos se paran de pestañas. Los malos ponderan el peligro; los buenos se ponen las pilas. Los malos se piran; los buenos los persiguen. Los malos ponen pies en polvorosa; los buenos les pisan los talones.…

  • Un pupitre pegado a otro

    Un pupitre pegado a otro

    Así transité mi primaria, mi secundaria, mi preparatoria, mi carrera. Viéndole la nuca a quien calentaba la banca de enfrente. Soportando la falta de baño diario de la persona a mi izquierda. Asfixiándome con la pestilente brillantina o el mareante perfume de la de mi derecha. Lloviéndome sobre el cuerpo los microbios del estornudo o…