Autor: Enrique Rivas Paniagua
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Viejos templos al dios Libro
No hace falta agachar la cabeza. Tampoco doblar la rodilla. Menos aún bajar la mano abierta desde la frente hasta el tórax, llevarla a la tetilla izquierda, luego a la derecha y rematar con un beso en el dedo índice encimado al pulgar. Basta con abrir a plenitud las fosas nasales, permitir que se impregnen…
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Su Majestad la investidura
La luz del amanecer se filtra por los ventanales. El rey camina hasta el gran espejo que mandó colgar en su salón favorito de palacio. Hace un rictus parecido al de una sonrisa cuando está frente a la imagen que lo refleja. Termina de acomodar al cuerpo lo que él imagina que es su ropa.…
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Aquellos conciertos ofunámicos
Noche de viernes, siete en punto, auditorio Justo Sierra (todavía no se acostumbraba llamarlo Che Guevara). Con su morral de ixtle lleno de libros y cuadernos, el estudiantillo melómano que respondía a mi nombre tenía rato de estar sentadito, silencioso, leyendo el programa de mano con textos preparados por Joaquín Gutiérrez Heras. El aviso de…
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Usted, maestro Beltrán
Sí, sí, usted, Alberto Beltrán García (1923-2002). El discreto inquilino en el quinto patio del Taller de Gráfica Popular, vecino, entre otros grandes artistas, de Leopoldo Méndez y Pablo O’Higgins. El que acudió vestido con su camisola de cuello abotonado en lugar de hacerlo con traje y corbata a recibir el Premio Nacional de las…
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Viajes en soledad
¿Hasta dónde camina uno solo por la vida? ¿Sólo en la soledad se puede estar realmente solo? ¿Qué tanto uno es solamente uno? ¿Se puede estar solitario en medio de la multitud? ¿Cabe expresar la identidad solidaria también en el aislamiento?… Vientos de interrogación. Sin aterrizar jamás en una respuesta absoluta, las preguntas anteriores me…
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Eso que le dicen tallerear
“Taller de redacción”. Se me hizo lo más fácil del mundo titularlo así, cuando mi objetivo era solamente compartir a quienes participaran en él mi experiencia en la feliz aventura de vestir un texto, terminar de modelarlo, dejarlo más legible. Por supuesto, fallé. A la segunda o tercera oferta decidí modificar el nombre; ahora se…
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¡Ay, nanita, mis gazapos!
Reviso diez, quince veces mis escritos antes de lanzarlos a correr mundo. No vaya a ser que haya cometido incoherencias gramaticales, equivocado conceptos, confundido información, tergiversado cifras, caído en anacronismos, alterado nombres o lugares. Y si no detecto estas pifias, me dolería después recibir los reclamos de quienes descubran alguna cuando me lean. Sin embargo,…
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Preparen,… apunten,… ¡plagien!
Cierto día de cierto año, cierto conocido mío, integrante del consejo editorial de cierta universidad pública, me fue a ver con cierta carpeta de fotocopias, misma que depositó en mi escritorio. Era una tesis, no la suya, claro, sino la de cierto alumno recién titulado de cierta licenciatura; y esa cierta universidad iba a publicarla…
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Tapar la lengua con un dedo
Si yo fuese un asalariado corrector de estilo en cualquier megaempresa de publicaciones y mis jefes me ordenaran revisar, con vistas a su próxima reedición, todos los cuentos infantiles de Roald Dahl, ¿cómo reaccionaría al enterarme de que mi verdadera tarea sería detectar, no erratas, no probables gazapos, sino palabras “ofensivas” para sustituirlas por voces…
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Hidalgo,… cámara,… ¡acción!
Si algún criterio me influye en la buena, mala o regular calificación que otorgo a los filmes total o parcialmente realizados en exteriores, es aquel de las locaciones donde se rodaron. El acierto o el desacierto al haberlas elegido durante el scouting, los ángulos novedosos o los convencionales con que las enfocó la cámara, la…