Autor: Enrique Rivas Paniagua

  • Gulp, el lenguaje columnario

    Gulp, el lenguaje columnario

    Suena redundante asegurar que un columnista de opinión ha de ser también literato. ¿Cómo no imaginarlo lector voraz y muy fijado en lo que lee? ¿Cómo no creerlo sabedor profundo del lenguaje y de la forma de ejercerlo? ¿Cómo no concebirlo exigente y quisquilloso de lo que redacta? Porque en eso, y no sólo en…

  • Lo que usted mande, don Cel

    Lo que usted mande, don Cel

    Paul Lafargue estaba casado con la hija de alguien nada común. Su padre político era un filósofo de altos vuelos, obsesionado por desentrañar las leyes de la economía, de los modos de producción, de las etapas en que se divide la historia tomando como base la explotación del hombre por el hombre. Aquel señorón respondía al nombre de Karl Marx y,por andar de predicador…

  • Memorias de un exconacytero

    Memorias de un exconacytero

    El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) era, en mis tiempos, una institución prestigiosa, respetada, reconocida en muchos países. Apoyaba la investigación, impulsaba universidades públicas, divulgaba el conocimiento científico, avalaba proyectos de punta, otorgaba becas para cursar posgrados. Muchos académicos con maestrías o doctorados que hoy sobresalen en México lo son gracias al respaldo…

  • ¡Salve, colección Austral!

    ¡Salve, colección Austral!

    Fijar mis ojos, mis dedos, mis ventanas nasales en aquellos libros equivalía al éxtasis. Era un erotismo intelectual tenerlos alineaditos frente a mí en su propio estante de madera dentro de las antiguas librerías de Cristal, sacar un volumen cualquiera, olerlo, hojearlo, desplegarlo en una página al azar, leerla al vuelo, saltar a otras, muestrear…

  • Confesiones de un trashumante

    Confesiones de un trashumante

    El verbo ‘errar’ no significa nada más equivocarse sino vagar por un lugar. Antaño, ‘errante’ definía a la persona que yerra, la que falla, la que mete la pata; ahora, a la que anda, la que vaga de aquí para allá, la que alza el cuello si la tachan de nómada. Un ser errabundo, que…

  • Les doy mi palabra que…

    Les doy mi palabra que…

    Por Gabriel Zaíd, con sus textos siempre esclarecedores, aprendí que “Alguna vez lo músico fue todo lo inspirado por las musas, no una especialidad”. Dicho de otro modo: desde el punto de vista etimológico, lo músico es cualquier arte nacido de la inspiración provocada por el colectivo de las musas. Habría, pues, que prender una veladora a todas para que nos iluminen, no únicamente a Euterpe, por más que el nombre de ésta signifique, dicen los…

  • La cara inculta de México

    La cara inculta de México

    Primero, la cultura. Al cabo es lo superfluo, lo decorativo, lo desechable. Por tanto, lo más fácil y justificado de recortar o de aplicarle una ingeniería política para reubicarla como oficina de cuarta en otra secretaría. En una de ésas, sacarla por completo de circulación, borrarla del organigrama oficial. Así está sucediendo en Argentina con…

  • ¿Y ahora cómo los guardo?

    ¿Y ahora cómo los guardo?

    Invaden los rincones, tapizan las paredes, amueblan los espacios cotidianos. Mi casa es más de ellos que mía. Si los admito como rumis, aunque nada aporten a la renta, ni a la papa y menos aún a los quehaceres hogareños, es porque no puedo vivir sin su compañía, porque me apapachan la vista, el olfato,…

  • Yo no olvido al año viejo…

    Yo no olvido al año viejo…

    Imposible no reflexionar. Estamos a fin de año y dan ganas de ponernos medio filósofos. Nos hacemos una auditoría de conciencia. El debe y el haber. Los números negros y los rojos. Cuántos pendientes resueltos, cuántos propósitos frustrados. Qué tantos actos plausibles, qué tantas zonceras abucheables. Todo, antes de que el día de mañana nos…

  • Aquí nos tocaste, Cristina Pacheco

    Aquí nos tocaste, Cristina Pacheco

    Nada podría abonar a lo publicado en días recientes por tantos otros columnistas a propósito de ti. Me niego arefritear en Vozquetinta sus muletillas laudatorias —sinceras, las supongo, aunque muchas, de paso, también egocentristas—, para no caer en lo que suelo criticarles: el lugar común, la frase sobada, el pan de lo mismo; o como nos gustaba ironizar en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales: la repetición de la repetidera. Contradiría aquella máxima que…