Cuando en 2020 concluyeron sus colaboraciones con la revista Proceso, Florence Toussaint optó por guardar silencio. No escribió una despedida pública ni reaccionó de inmediato a una salida que no eligió. Con el paso del tiempo transformó esa experiencia en un ejercicio de
memoria que derivó en Adiós a Proceso. Auge y final de una época, editada por Elementum.
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El libro reconstruye cuatro décadas de vida profesional dentro de una de las publicaciones más influyentes del periodismo nacional. A partir de una selección de textos publicados en la revista, la autora ofrece una mirada retrospectiva tanto de su trayectoria como de los cambios que experimentaron los medios de comunicación en México.
Investigadora de medios, académica y colaboradora de Proceso entre 1980 y 2020, Toussaint explica que el proyecto surgió de la necesidad de recuperar una etapa que considera inseparable de su propia historia.
“Habían sido 40 años de trabajo profesional, pero además 40 años de mi vida, y 40 años del
transcurso de la vida del país”, señala en entrevista con La Jornada Hidalgo.
La escritura del libro se concretó después de varios años marcados por la pandemia, las actividades académicas y su jubilación. Una vez superado el impacto emocional de su salida, comenzó a revisar episodios relevantes de su carrera y de la historia de la revista.
Lejos de plantear un ajuste de cuentas, la autora presenta un balance. Asegura que durante su permanencia contó con libertad para desarrollar su trabajo y con el respaldo de directivos como Julio Scherer García y Rafael Rodríguez Castañeda.
“Gracias a la pertenencia a Proceso obtuve invitaciones, reconocimientos. Por todo ello el balance, pese al cierre abrupto, es favorable”, resume.
Para integrar el volumen revisó reportajes, coberturas y exclusivas acumuladas durante décadas. Desde el extranjero recurrió a archivos y al apoyo de colegas para localizar materiales representativos.
El resultado permite recorrer temas como la transformación de la televisión mexicana, la privatización de Imevisión, el surgimiento de TV Azteca y el crecimiento de los grandes consorcios mediáticos.
A través de esos textos emerge una de sus principales conclusiones: la etapa que hizo posible el surgimiento y consolidación de Proceso respondió a circunstancias históricas que difícilmente volverán a repetirse.
Al recordar la cultura profesional impulsada por Scherer, Vicente Leñero y Rodríguez Castañeda, destaca principios como la independencia económica, el rigor en la verificación de los hechos y la vocación crítica orientada al interés público.
Para Toussaint, la revista compartía además una misión común: investigar aquello que otros medios omitían y ejercer una crítica orientada a exhibir abusos de poder y contribuir a la rendición de cuentas.
Sin embargo, reconoce que ese modelo periodístico surgió en un contexto muy distinto al actual. Los cambios políticos, tecnológicos y económicos modificaron las condiciones en las que operan hoy los medios de comunicación.
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Así, Adiós a Proceso trasciende la historia personal de una colaboradora para convertirse en una reflexión sobre la transformación del periodismo mexicano y el cierre de una etapa que marcó a varias generaciones de profesionales de la información.
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