“Nos regresa el nudo en la garganta”: familias de la Otomí-Tepehua se van a Tulancingo ante nuevas lluvias

Las recientes precipitaciones han encendido nuevamente las alarmas en la región Otomí-Tepehua, donde algunas familias han comenzado a moverse preventivamente a otros lugares por si acaso, ante el temor de quedar incomunicadas o enfrentar una nueva emergencia.

A un año de que los estragos de la vaguada monzónica de 2025 dejaran una huella imborrable, la combinación de nuevas lluvias y la persistente falta de infraestructura reparada ha obligado a los pobladores a empaquetar lo necesario y abandonar temporalmente sus hogares.

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Para los habitantes de esta zona serrana, la temporada de lluvias no representa sólo un fenómeno meteorológico, sino la reactivación de un trauma colectivo. Con caminos destrozados, puentes a medias y viviendas que aún muestran las cicatrices de la tragedia pasada, la mirada de la comunidad se concentra especialmente en el río Pantepec, afluente que cruza la cabecera municipal de Huehuetla y que hoy es revisado constantemente para vigilar el nivel que alcanza con las precipitaciones recientes.

“Ver llover fuerte ya no es normal para nosotros; nos regresa el nudo en la garganta. El año pasado el agua se llevó el esfuerzo de toda una vida y ver que los caminos siguen igual nos aterra”, comparte Guadalupe Gómez, pobladora de Huehuetla, al recordar la tarde y noche del jueves 9 de octubre de 2025, cuando el río Pantepec se desbordó de manera devastadora.

Habitantes de San Bartolo Tutotepec y Tenango de Doria, quienes constantemente son testigos de desgajamientos de cerros en las carreteras, señalan que, aunque ahora perciben más alertas y recomendaciones por parte de las autoridades, aquellos días críticos carecieron de la prevención necesaria.

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Ante la incertidumbre institucional y la todavía reconstrucción de caminos y puentes, quienes cuentan con los medios necesarios han optado por la autoprotección y la salida anticipada.

La salida preventiva: buscar refugio más allá de la sierra

Aquellas familias con redes de apoyo fuera de la Otomí-Tepehua han comenzado un traslado preventivo hacia municipios vecinos como Tulancingo, buscando casas de familiares o amigos donde pasar los días más críticos del temporal. Sin embargo, este recurso no está al alcance de todos.

“Los que tenemos a dónde ir con algún familiar salimos corriendo, pero ¿y los que no tienen a nadie afuera? Ellos se quedan rezagados, rezando para que el cerro no se desgaje o el río no se desborde otra vez”, advierte un vecino de Huehuetla, mientras la comunidad permanece vigilante ante el caudal del Pantepec.

crs


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