Jorge Romero El Faro

Un estado cada vez más urbano que empieza a envejecer

A veces no nos damos cuenta de que el tiempo transcurre vertiginosamente. Por eso, cuando rebasamos ya la mitad de la tercera década del siglo XXI, vale la pena detenernos a pensar quiénes somos. ¿Cómo es Hidalgo en el 2026?

Esta semana que concluye El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conoce los resultados de la Encuesta Intercensal (EIC) 2025, que ofrece una instantánea de cómo es hoy la entidad y México. 

Hidalgo es hoy una entidad cuya población todavía tiene un crecimiento poblacional notable de 5%. En solo cinco años pasó de 3 millones 82 mil 841 (2020) a 3 millones 237 mil 527 personas en 2025.

La entidad está mudando lentamente su original perfil rural a uno urbano. En el 2025, 62.4 % de la población hidalguense vive en ciudades y 37.6 % en el medio rural. Hace una década esa proporción era de 59.8 % por 40.2 %.  Y en el ya lejano censo de1990, la proporción era de 54.2% por 45.8%. El proceso es lento, pero parece haber una tendencia irreversible que, sin embargo, está por debajo del ritmo nacional. Hoy en México cerca del 79 % de su población vive en un entorno urbano.

Otro dato notable es que la población en Hidalgo está envejeciendo. El promedio de hijas e hijos nacidos vivos de las mujeres de 12 años y más disminuyó de 2.2 en 2020 a 2 en 2025. La tasa de reemplazo poblacional necesaria para mantener estable el tamaño de una población es de 2.1 hijos por mujer, por lo que oficialmente la entidad ya entró en un proceso de envejecimiento al estar por debajo de ese umbral. Es interesante ver que Hidalgo pasó de 2.7 hijas e hijos a 2 en solo 15 años, lo que nos debe preparar para lo que viene en el futuro no tan distante.

Los gobiernos actuales y futuros deberán prepararse para invertir más en salud, pensiones y servicios para adultos mayores. Y como Hidalgo todavía tiene un tercio de su población viviendo en el medio rural, se necesitan políticas públicas orientadas a esas regiones, que carecen de infraestructura y servicios, y que desde hace décadas son expulsoras de población, lo que acelera su envejecimiento.

Por otra parte, las familias se han hecho más compactas. El promedio estatal de ocupantes por vivienda pasó de 3.6 en 2020 a 3.2 en 2025.

Otro dato notable de la encuesta intercensal  es que, entre octubre de 2020 y octubre de 2025, el 1.8% de las viviendas en la entidad registró que al menos un familiar experimentó desplazamiento forzado. 1.5% lo hizo a consecuencia de la inseguridad delictiva o violencia. La entidad ya no es el oasis de paz que presumían antes los gobiernos estatales.

En números concretos, hubo desplazamiento forzado en 14 mil 700 hogares, donde habitaban más de 46 mil 200 personas. 

En 4 mil 700 hogares se registró desplazamiento obligado por catástrofes naturales o de origen humano. Un dato concreto que nos habla de los efectos del cambio climático.

En 2026 somos un estado que, si bien camina hacia un perfil urbano, conserva una población rural de 1.2 millones de personas.  También somos una entidad que comienza a envejecer y a reducirse. Atrás quedaron las épocas de las casas grandes con familias numerosas.

Esta nueva realidad nos habla de un estado con un perfil distinto al que teníamos en el siglo XX. Los números no son de adorno, deben servir para que quienes hoy tienen el poder tomen decisiones y construyan nuevas políticas públicas.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *