Vista de la presa Endhó, en Hidalgo, relacionada con reportes sobre contaminación, cáncer y enfermedades en comunidades cercanas.

Presa Endhó es vinculada con más de 40 muertes por cáncer y otras enfermedades

La presa Endhó se encuentra nuevamente en el centro de la atención por los registros de cáncer reportados entre habitantes de comunidades de Hidalgo, así como por la contaminación documentada en algunos pozos de la región. Una investigación de The New York Times retomó los testimonios y registros de pobladores que durante años han señalado problemas ambientales y de salud alrededor del embalse.

Uno de los datos que más ha llamado la atención es un registro elaborado por habitantes de General Pedro María Anaya. De acuerdo con la información citada por el diario estadounidense, la lista contabiliza al menos 42 personas fallecidas por cáncer, además de 15 sobrevivientes y seis casos activos.

Los padecimientos registrados incluyen cáncer de estómago, garganta, colon y pulmón. Sin embargo, existe un elemento importante que debe considerarse al revisar estos datos: hasta ahora no hay estudios epidemiológicos públicos que permitan establecer que la contaminación de la presa Endhó sea la causa de los casos de cáncer reportados en las comunidades.

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¿Por qué la presa Endhó está relacionada con una alerta sanitaria?

La presa forma parte de una región donde durante décadas han circulado aguas residuales provenientes de la zona metropolitana de Ciudad de México. General Pedro María Anaya es una de las más de 20 comunidades ubicadas alrededor del embalse.

El sistema hídrico también está relacionado con actividades industriales. El río Tula recibe aportaciones de un corredor con más de un centenar de fábricas y de la refinería de la región antes de llegar a la presa Endhó.

Esta combinación de aguas residuales y descargas industriales ha generado preocupación entre los habitantes, particularmente por las condiciones ambientales de la zona.

En 2024, además, una gran cantidad de lirio acuático llegó a cubrir una parte importante del embalse. La acumulación de nutrientes favoreció la proliferación de esta vegetación y generó condiciones para una mayor presencia de mosquitos.

Habitantes de localidades cercanas han relatado que durante la noche los insectos pueden aparecer en grandes cantidades, por lo que algunas familias utilizan humo e insecticidas para intentar mantenerlos alejados.

Registros de cáncer superiores al promedio nacional

La preocupación de las comunidades no se limita a los testimonios de los habitantes. La investigación periodística también revisó registros oficiales de mortalidad.

De acuerdo con los datos citados por The New York Times, Tula de Allende presentó tasas de mortalidad por cáncer superiores al promedio nacional en cada año desde 2016. En determinados periodos, la diferencia habría superado 50 por ciento.

En Tepetitlán también fueron identificadas tasas de mortalidad superiores al promedio nacional en enfermedades relacionadas con la insuficiencia renal y el tracto urinario.

Estos datos forman parte de la discusión sobre las condiciones de salud en la región, pero tampoco permiten establecer por sí mismos que exista una relación directa entre la contaminación ambiental y las enfermedades. Para determinar una relación causal se requieren estudios epidemiológicos que consideren, entre otros elementos, la exposición de las personas, sus características, antecedentes y otros posibles factores de riesgo.

Habitantes llevan sus propios registros de los casos

Ante la preocupación por los padecimientos, habitantes de General Pedro María Anaya comenzaron a recopilar información sobre las familias que habían enfrentado casos de cáncer.

El recuento fue impulsado por Yury Uribe, quien empezó a identificar viviendas donde se habían presentado enfermedades de este tipo. El registro vecinal terminó reuniendo los casos de personas fallecidas, sobrevivientes y pacientes que permanecían activos.

La información documentada incluye diferentes tipos de cáncer y forma parte de los testimonios recogidos por la investigación estadounidense.

Entre las historias también aparece la de Leticia Sánchez González, habitante de Santa Ana Ahuehuepan. Según el testimonio citado por el diario, durante 2025 comenzó a presentar inflamación y dolor en el seno derecho.

Después de recibir inicialmente diagnósticos relacionados con una posible infección, estudios posteriores confirmaron que tenía cáncer. Su tratamiento contempla ciclos de quimioterapia y una mastectomía. Sánchez también señaló que otras personas de su comunidad han enfrentado enfermedades similares.

¿Qué encontraron en algunos pozos de la región?

Uno de los puntos centrales de la investigación es el agua de los pozos utilizados por habitantes de comunidades cercanas a la presa.

Según documentos de autoridades federales revisados por The New York Times, algunos análisis encontraron arsénico, mercurio y plomo en concentraciones que habrían superado los límites establecidos por las normas mexicanas.

Los documentos también reportaron la presencia de nitratos, bacterias fecales, solventes industriales y otras sustancias asociadas con actividades petroquímicas.

Además, otro informe realizado en 2024 encontró similitudes químicas y moleculares entre el agua de Endhó y la de algunos pozos de la zona.

Sin embargo, también existe una posición distinta sobre la calidad del agua. Una funcionaria de la autoridad del agua cuestionó esos resultados y señaló, según el reportaje, que técnicos de la dependencia consideraron adecuada la calidad del agua de los pozos.

Por ello, los resultados de los análisis deben entenderse dentro del contexto de las distintas evaluaciones y opiniones técnicas citadas en la investigación.

La falta de estudios epidemiológicos mantiene abierta la pregunta

Uno de los principales puntos señalados en la investigación es la ausencia de un estudio epidemiológico público que determine si las condiciones ambientales de la zona tienen una relación causal con las enfermedades registradas.

Juan Francisco Martínez, exdirector de vigilancia epidemiológica de Hidalgo, señaló al medio que los registros muestran una correlación entre las condiciones ambientales y determinados problemas de salud, pero reconoció que no existen investigaciones epidemiológicas que demuestren causalidad.

La diferencia es importante: encontrar que dos fenómenos ocurren en una misma región no demuestra automáticamente que uno sea responsable del otro. Para establecer esa relación se necesitan investigaciones específicas que permitan estudiar las posibles causas de los padecimientos.

Así, los registros de cáncer, los datos de mortalidad y los análisis ambientales constituyen elementos para investigar la situación, pero no permiten afirmar por sí solos que la contaminación de Endhó haya provocado los casos documentados.

Endhó cuenta con un plan de recuperación ambiental

La situación de la región también ha generado acciones de restauración ambiental. En septiembre de 2024, el Gobierno de México declaró una zona de restauración ecológica de más de 36 mil 637 hectáreas en ocho municipios de Hidalgo, con acciones destinadas a recuperar las condiciones ambientales.

En 2026, la Comisión Nacional del Agua informó sobre el Plan Maestro de Saneamiento y Recuperación de Endhó, que contempla trabajos de fumigación, control del lirio acuático y otras acciones para reducir riesgos sanitarios en las comunidades ubicadas alrededor del embalse.
La situación de la presa Endhó, por tanto, reúne distintos elementos: una región que durante décadas ha recibido aguas residuales, actividad industrial, reportes sobre contaminantes en algunos pozos, registros vecinales de casos de cáncer y estadísticas de mortalidad que han llamado la atención.

Al mismo tiempo, permanece pendiente un estudio epidemiológico público que permita determinar si existe una relación causal entre las condiciones ambientales y los padecimientos de las comunidades.

Por ahora, los registros disponibles documentan la preocupación de los habitantes y la existencia de problemas ambientales que han sido objeto de distintas investigaciones, pero no permiten establecer que la contaminación de la presa sea responsable de los casos de cáncer registrados.

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