Carlos Camacho Balcón Político

Crimen y Amenaza Pública Contra el Clero

Dos hechos separados, coincidieron en el objetivo de amedrentar al clero en Hidalgo; y en este caso de manera particular al que atiende a las comunidades indígenas de la huasteca hidalguense: por un lado, el asesinato del padre…. Y por otro la advertencia pública contra el sacerdote.

Y, aunque ambos acontecimientos ocurrieron apenas con horas de diferencia, han generado preocupación e indignación en la Iglesia Católica, que desde la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM y la Diócesis de Huejutla, han clamado por justicia y el esclarecimiento de uno de sus integrantes.

En el primer caso, se trató del sacerdote Román de la Cruz Hernández, cuyo cadáver apareció en el tramo Tlolango-Tetlapayac, municipio de Lolotla. Los Primeros reportes indican que su cuerpo presentaba heridas de bala y junto a él una cartulina con un mensaje, cuyo contenido no se dio a conocer.

El padre Román, oficiaba en la comunidad e Santa Cruz, municipio de Huejutla, una de las decenas de localidades marginadas del municipio considerado el corazón de la huasteca hidalguense.

En otro hecho relacionado con sacerdotes, durante su segundo informe de labores, el presidente municipal de Jaltocán, Guillermo Amador Lara, aprovechó el foro para pedirle al presbítero José Rosartio Arévalo Cervantes, “Padre Chayo”, “que se enfoque a su sermón y no se meta con nuestra política”.

El mensaje tuvo la lectura de una amenaza abierta contra el cura del representante de la Iglesia Católica, que en la huasteca hidalguense históricamente ha tenido una fuerte presencia y ascendencia sobre los grupos indígenas de la región, pues se han puesto de su lado en la reivindicación de sus derechos, como ocurrió en la década de los 70 cuando lucharon por la recuperación de sus tierras, entonces en manos de los terratenientes, quienes para frenarlos, utilizaron guardias blancas, que se dedicaron a matar a campesinos y sus dirigentes.

Estos dos hechos, rompen con la aparente calma que se vive en los municipios huastecos, marcados desde hace décadas por la pobreza en que viven sus habitantes y ponen en alerta a las autoridades encargadas de brindar paz y seguridad.

Haber encontrado sin vida al padre Román y con el un mensaje, como los que suelen dejar los grupos del crimen organizado, refuerzan la idea de que en la zona también operan grupos delictivos, aunque lo nieguen nuestras autoridades, lo que refuerza el clima de tensión que ahora se vive con el asesinato de un sacerdote y los mensajes intimidantes contra otro representante de la Iglesia Católica.


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