Sin Protocolo

Los tenis de la izquierda que no entendió nada

Hay una escena que resume, mejor que cualquier discurso, lo que le falta a buena parte de la clase política hidalguense para entender qué es la izquierda.

El diputado federal de Morena, Ricardo Crespo, publicó esta semana un video en sus redes donde entra a una tienda, se topa con un padre que está comprándole unos tenis a su hija, pregunta el precio y, al escuchar que son 350 pesos, decide pagarlos él.

La dádiva, en cambio, se cobró en likes, en aplausos, en la narrativa de “diputado sensible” que tanto conviene cuando ya se piensa en las encuestas internas de Morena para la siguiente elección.

No hay nada de izquierda en eso. Hay, en cambio, dos cosas muy claras. La primera es que a una parte de esta generación de morenistas todavía les escurre el pasado priista: creen que la política social es repartir migajas frente a cámara y no construir condiciones estructurales para que la gente viva mejor sin depender de la limosna de un funcionario en turno.

La segunda es que confunden la ayuda personal con la política pública, esa que sí cambia la vida de miles de familias sin que nadie tenga que subir un video.

Porque los números existen y no dependen de un par de tenis.

En Hidalgo, entre 2018 y 2024, 170 mil 600 personas salieron de la pobreza, según cifras que retoma el propio gobierno estatal con base en el INEGI: el indicador pasó de 43.8 a 35.3 por ciento.

Eso no ocurrió porque algún diputado repartiera zapatos en un centro comercial, sino porque hubo un aumento sostenido al salario mínimo impulsado desde el gobierno federal, porque llegaron más de 100 mil millones de pesos en inversión al estado durante esta administración y porque solo en 2024 se generaron más de 11 mil empleos formales, cuatro veces la media nacional.

Los programas sociales ayudaron, en menor medida; el motor real fue el salario y el empleo, no el asistencialismo de ocasión.

Ese es precisamente el punto que Crespo no entiende, o que le conviene no entender: la izquierda que transforma no es la que da limosna y la exhibe, es la que hace innecesaria la limosna.

Y aquí conviene poner el video en contexto.

Salvo que la escena esté actuada, lo que se ve es a una persona de clase media comprando en una plaza comercial de Pachuca, no a una familia en pobreza extrema de las colonias más golpeadas de su propio distrito.

Si de verdad quisiera hacer política pública y no solo promoción política, ahí, en esos barrios y no en la plaza, es donde debería estar filmando.

Al final, el diputado no ayudó a nadie a salir de la pobreza. Ayudó, eso sí, a su propia narrativa.

Y ese es justamente el problema de una izquierda que en los hechos sigue operando con reflejos priistas: confunde la caridad con la justicia social, el video con la política pública, y la limosna con la dignidad.

Mientras sigan pensando que 350 pesos alcanzan para comprar una historia de benefactor, seguirán demostrando, sin quererlo, lo lejos que están de entender para qué sirve realmente el poder.

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