¿Qué significa construir alianzas?

Desde que me inicié en el activismo esa pregunta que rige mi andar

La apuesta de todos los movimientos sociales es hacer comunidad, pero resulta especialmente difícil para quienes hemos crecido en las ciudades donde el individualismo persiste.

​Con el tiempo he visto una serie de prácticas en las cuales el concepto de alianza se ha vaciado de contenido político. Ahora esta palabra se usa tan a la ligera que el simple hecho de contestar un correo, estar en un grupo de WhatsApp, llenar un formulario para estar en un directorio o aceptar la invitación a un espacio hace que algunas colectivas, organizaciones y activistas se tomen la licencia de decir: somos aliades.

​Para mí militar en una misma lucha no nos hace aliades y no está mal. Creo que la pluralidad en los movimientos es una de sus fortalezas, pues mirar hacia el mismo objetivo desde diferentes enfoques y estrategias nutre y protege los avances de nuestras luchas. Es evidente que no coincidiremos en varios puntos, pero reflexionar de forma crítica nos ayuda a pensar en otras estrategias para avanzar y proteger.

​Por ejemplo, ustedes saben que soy antipunitivista. Las causas que acompaño: los derechos LGBTIQNB+, el aborto y la muerte digna están cruzadas por el yugo del derecho penal que sanciona la autonomía, por eso mismo jamás apoyaré su uso demagógico, por tanto, soy crítica de los activismos que lo impulsan en estas y otras causas.

​Regresando al punto de esta columna, para mí construir alianzas significa caminar al lado de los colectivos, organizaciones y personas que acompañan las luchas en lo local. Poner al servicio de estas los conocimientos que tenemos para avanzar.

​Por ello para mí es importante reivindicar y honrar el concepto, porque ser aliada significa construir un camino juntas, compartir saberes, crear confianza para poder hablar de lo que duele, lo que incomoda, en lo que hemos fallado y sobre todo cuidar. Estar pendientes de las necesidades, de los ritmos y los contextos, mirar a las personas que integran la colectividad para no imponer lo que creemos funcionará, sino construir algo que realmente sea útil.

​Por eso mismo, desde los espacios que lidero, la palabra alianza es sagrada, central y la utilizamos con cuidado, porque queremos que tenga un significado para todes.

​Los 15 años que México Igualitario tiene de existir, los tiene de trabajar en alianza. No ha sido perfecto, nos hemos equivocado y hemos reparado. Tan es así que hoy, a través de nuestros tres programas trabajamos con 70 colectivas y organizaciones de los 32 estados del país.

​Hace mes y medio, tuvimos la fortuna de convocar al encuentro estratégico Creando Olas, en el cual, de la mano de Di Ramona y Mano Vuelta, reunimos a 54 de las 60 aliadas con las que hemos construido estrategias para la despenalización del aborto en nuestro país.

​Durante tres días nos sentamos, en un espacio de confianza, a intercambiar saberes, discutir y reflexionar sobre lo que se viene para nuestros movimientos abortistas en un contexto político adverso. Pudimos celebrar también los logros y se nos llenó el corazón de ver que personas que no se conocían sintieron la confianza de reír y aportar críticas que nos dieron más ánimos para seguir.

​Por ello creo que las organizaciones que hacemos trabajo nacional tenemos una responsabilidad enorme con los movimientos locales para construir alianzas sólidas, potentes, cuidadas. De lo contrario, todas nuestras prácticas serán extractivistas, que no aportarán nada a nuestras causas, solo las fragmentarán y las dejarán más vulnerables frente a quienes buscan impedir nuestros avances.

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