En México, las mujeres podrían estar dispuestas a aceptar una reducción de hasta 10 por ciento de su salario a cambio de obtener un empleo completamente remoto, de acuerdo con especialistas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El dato forma parte de un análisis sobre las condiciones del mercado laboral en América Latina y plantea un escenario con dos caras: el trabajo a distancia puede facilitar que más mujeres permanezcan en la fuerza laboral, pero también podría profundizar las diferencias salariales entre hombres y mujeres.
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El trabajo remoto resulta más atractivo para ellas
El estudio señala que la fuerza laboral femenina de México, Colombia, Perú, Chile y Argentina mostró disposición a aceptar una reducción salarial de hasta 10 por ciento para acceder a puestos completamente remotos.
En contraste, los hombres consultados no mostraron la misma disposición a disminuir sus ingresos por contar con esta modalidad laboral.
Para los especialistas, esta diferencia está relacionada con las responsabilidades familiares y de cuidado que todavía recaen de manera desproporcionada sobre las mujeres.
Trabajar en casa puede facilitar la permanencia laboral
En el caso mexicano, las trabajadoras con educación superior tienen una mayor probabilidad de combinar las actividades laborales con responsabilidades relacionadas con el cuidado de personas dependientes cuando realizan sus labores desde casa.
Esta posibilidad puede representar un incentivo para permanecer dentro del mercado laboral, particularmente para quienes tienen hijos pequeños u otras responsabilidades familiares.
Sin embargo, los especialistas advierten que el teletrabajo no puede sustituir la existencia de servicios adecuados de cuidados.
El beneficio podría terminar afectando los salarios
Aunque la modalidad remota puede facilitar la participación laboral femenina, el análisis advierte que también existe el riesgo de que contribuya a ampliar la brecha salarial de género.
La razón está relacionada con las condiciones bajo las cuales las mujeres acceden a estos empleos y con la posibilidad de que continúen realizando tareas domésticas durante su jornada laboral.
Además, las expectativas sociales y determinadas prácticas de gestión empresarial pueden influir en que ellas prefieran trabajar desde casa para poder conciliar ambas responsabilidades.
No todos los empleos pueden convertirse en trabajo remoto
Otro factor señalado por el BID es que el teletrabajo no está disponible para toda la población trabajadora.
Esta modalidad se concentra principalmente en personas con acceso estable a internet, mayor nivel educativo y ocupaciones que requieren habilidades especializadas.
Por ello, la expansión del trabajo remoto podría beneficiar principalmente a quienes ya cuentan con determinadas ventajas dentro del mercado laboral.
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El reto va más allá de trabajar desde casa
El análisis plantea que aumentar las oportunidades de teletrabajo no necesariamente resolverá las desigualdades laborales entre hombres y mujeres.
Aunque actualmente más mujeres ocupadas realizan actividades a distancia que hombres, no existe evidencia concluyente de que esta modalidad por sí sola reduzca las diferencias salariales.
Para los especialistas, el desafío consiste en combinar opciones de flexibilidad laboral con mejores servicios de cuidados y condiciones que eviten que la responsabilidad del trabajo doméstico continúe recayendo principalmente sobre las mujeres.
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