La juventud puede entenderse como un periodo de la vida de todas las personas de cierta edad. En México se considera joven a una persona entre los 12 y 29 años de vida. Este es un rango muy amplio. Alguien de doce años tiene características muy distintas a alguien de veintinueve y viceversa.
Establecer rangos y parámetros etarios puede ayudarnos a definir algunas decisiones de política pública en materia de educación, salud, entretenimientos o cuidados. La semana que hoy termina se conmemoró el día internacional de la juventud (12 de agosto).
En marco de esa fecha, podemos advertir que en nuestro país la juventud enfrenta un panorama complejo. En el ámbito educativo somos testigos de un problemático proceso de ingreso a la máxima casa de estudios. Las desapariciones de jóvenes, mujeres u hombres, es una constante que seguimos sin resolver. Lo mismo que el reclutamiento juvenil por parte del crimen organizado para engrosar sus filas.
Podemos enumerar programas y esfuerzos gubernamentales enfocados a la atención de las juventudes en el país: becas, universidades públicas, programas de capacitación, espacios públicos para el deporte y el esparcimiento. Todos suman, aunque no sean suficientes.
Los organismos internacionales como la ONU han manifestado que la juventud enfrente retos laborales, educativos y de salud. También refieren que este sector poblacional tiene mucha resiliencia para continuar con sus proyectos de vida.
En el país, un tercio de la población es considerada joven. En 2020, el INEGI documentó más de 37 millones de personas entre 12 y 29 años. A la fecha, muchos de ellos ahora son adultos de más de 30 años y muchos otros están en edad de insertarse al mercado laboral.
Estadísticas en materia de violencia han señalado que 6 de cada 10 mujeres entre 15 y 17 años han padecido algún tipo de violencia física, sexual, emocional, hasta la desaparición o el feminicidio.
Respecto a la violencia de género que padecen los hombres jóvenes es más complejo encontrar algún registro. No significa que no exista. Este tipo de violencia se identifica a través de las relaciones afectivas (noviazgo) o por las agresiones que viven en sus contextos sociales y comunitarios (acoso o bullying).
Desde nuestros espacios más básicos de vida cotidiana como la casa, las familias, las amistades, ¿cómo contribuimos a erradicar la violencia de género? Está demostrado que desde lo social damos contenidos al género; es decir, en nuestras interacciones diarias como especie humana formulamos mandatos de ser mujeres u hombres. Por tanto, la violencia de género la construimos entre todos.
El día internacional de juventud se conmemoró de distintas formas. Un evento llamó mi atención. En el Museo de la Ciudad de México se entregaron premios y se presentó un grupo musical que entonó “Papi préndeme ese toque, quiero que me azotes… quiero ver tu cara cuando muevas el cul0te…”. Hago votos porque ese talento trascienda la violencia de género.

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