Parafraseando a William Faulkner, la vida contemporánea transcurre entre “El remanso y la furia”, aunque pensándolo bien, no le viene mal aquello de El sonido y la furia… y es que la música está ahí… con sus altos contrastes… con su acompañamiento ante diferentes estados de ánimo.
Es por ello que podemos escuchar Pure Devotion, álbum de Overmono -que aporta el estruendo- y en otro momento Different When It´s Silent, otro narcótico capítulo musical concebido por Tricky -surfeando entre el remanso y la bruma-.
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Mientras alterno entre el estallido ravero de Overmono y la añeja cátedra sinuosa de Tricky, siempre busco la conexión de la música como forma de arte con las cosas del mundo y esta vez tan brusco contraste me lleva a recordar las ideas de un pensador tan combativo como lo fue Mark Fisher; quien en Fantasmas de mi vida: escritos sobre la depresión, hauntología y los futuros perdidos apunta: “En los últimos diez o quince años, internet y las telecomunicaciones móviles han alterado la esencia de la vida cotidiana hasta hacerla irreconocible. Sin embargo, quizás debido a todo esto, existe una creciente sensación de que la cultura ha perdido la capacidad de comprender y articular el presente. O tal vez, en un sentido muy importante, ya no exista un presente que comprender y articular”.
Mark Fisher (1968-2017) fue un pesimista -casi distópico-, pero siempre un ensayista propositivo; aquí lo cito casi que para ir a la contra y apuntar que los dos discos que nos ocupan coadyuvan en pos de una comprensión y articulación del presente… ambos están ligados al pulso de la actualidad… tanto de su frenesí desbordado, como de sus zonas lúgubres y pesadumbre incesante.
Pure devotion es el segundo álbum de parte de un dúo procedente de País de Galés y conformado por los hermanos Tom y Ed Russell. Ellos suelen abrazar ese sentido de urgencia que marca el día a día y ahora se embarcan en una especie de retrofuturismo a la hora de recurrir para grabar a un sistema de anuncios ferroviarios procedente del siglo pasado, así como al registro de los sonidos de platillos horneándose -según los preceptos de la ingeniera Sylvia Massy-.
Se trata de 11 canciones en las que privan las colaboraciones vocales -como la de Ruthven en “Gem lingo (ovr now)” y “Even angels ghost” con Kindora; además samplean al grupo post-punk Fast Relief en “Lockup”, que es todo lo ravera que cabría esperar de Overmono.
Pero también saben bajar la velocidad y ahí es donde conectan con el otro disco que nos ocupa; Overmono ponen “Barum”, “Adre” y “Mialon” sobre la plataforma sonora y se muestran conocedores y herederos de los legendarios haceres de Tricky, quien comenzara siendo miembro de ese portento llamado Massive Attack.
Tricky ha envuelto su carrera en gruesas humaredas de ganja, una personalidad difícil e incluso tragedias personales (la muerte de su hija) y esta vez ha tardado 6 años en retornar en formato largo y con un sonido más orgánico, que apenas en unos cuántos temas roza el trip-hop.
Pese a algunas entregas desiguales, el de Bristol sigue adelante y sorprendente probando con el slowcore en la inicial“Still See Me There”, que es abundante en bruma y misterio.
Ahora acierta a través de “So Cold” en compañía de Mitch Sanders (también oriundo de su natal Bristol) y sorprende mediante la belleza de “Piano”, que probablemente sea una de las mejores canciones de su carrera, aunque la parte vocal una vez más corresponda al invitado.
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De entre las 14 canciones de Different When It´s Silent también es importante destacar “Paris Maybe”, en la que una vez más demuestra que si se enfoca consigue resultados sobresalientes apoyado en su voz y con una instrumentación mínima.
Así las cosas, Overmono aporta el delirio y Adrian Thaws la parte freak, que en estos tiempos casi que es la más preponderante, es por ello que pienso en el fallecido Mark Fisher, cuanto Tricky resume: “El silencio no es la ausencia de sonido; es el lugar donde el ruido del dolor deja de ser pisado por el mundo exterior y empieza a gritarte desde dentro”.
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