El viernes 26 de junio desaparecieron Adolfo López Saldaña, de 40 años de edad, y Marco Antonio Sarmiento García, de 60 años, ambos trabajadores de la CFE. Salieron de Huauchinango, Puebla, y se perdió su rastro, hasta ayer que se localizaron los vehículos en los que viajaban en Acaxochitlán, Hidalgo.
La Fiscalía General de la República atrajo el caso. Las familias y otros trabajadores han hecho una serie de manifestaciones para exigir que se les encuentre con vida. La CFE dice que está colaborando con las autoridades y acompañando a las familias. Algunas personas han denunciado que el sindicato no ha tenido un involucramiento adecuado.
Como sociedad hemos normalizado las desapariciones. Mis primeros recuerdos de este horrendo suceso datan del 2007; las noticias me ponían los pelos de punta y me sentía insegura en todos lados. Llegó un punto en el que no podía compartir un boletín más de búsqueda, tenía miedo de que desapareciera un ser querido y no entendía cómo a alguien se le había ocurrido esta forma de tortura. Con el paso del tiempo, dolorosamente aprendí a vivir con ello. A acostumbrarme y a sentirme incómoda y triste con cada ficha de búsqueda que aparece en redes, en las paredes de cualquier sitio público, en las noticias, en todos lados.
Sabemos que durante el mundial ha habido una serie de acciones por parte de los colectivos de búsqueda con el objetivo de visibilizar esta problemática, que el gobierno quisiera ocultar, pero no podemos permitir que haya una doble desaparición para quienes tienen que ser encontrados y para quienes buscan.
Seguro a ti también una historia de desaparición te ha impactado más. Mi papá y mi hermano son electricistas, ambos en alguna ocasión trabajaron en la CFE. Así que no pude evitar indignarme y conmoverme por la desaparición de Adolfo y Marco Antonio. Por ello me sumo al reclamo de su aparición con vida.
Al mismo tiempo, esta noticia me recuerda que debemos salir de la normalización de la desaparición. No podemos acostumbrarnos a estas noticias, no debemos ser indiferentes ni debería importarnos solo cuando lo sentimos cerca, cuando la realidad nos toca.
Debemos unirnos a las exigencias de las miles de personas buscadoras que exigen la aparición con vida, de las que buscan los cuerpos de sus seres queridos, pues todas ellas exigen saber la verdad de lo que sucedió.
Ojalá Adolfo y Marco Antonio regresen con vida.
Ojalá que las autoridades esclarezcan los hechos y ojalá, lo más pronto posible, la desaparición deje de ser una situación cotidiana en nuestra sociedad.
Sigue nuestro CANAL ¡La Jornada Hidalgo está en WhatsApp! Únete y recibe la información más relevante del día en tu dispositivo móvil.
- Canadá vs Marruecos, dos revelaciones frente a frente por un lugar en cuartos
- Ghana quiere prolongar su sueño mundialista ante Colombia
- Argentina enfrenta a Cabo Verde por los 16avos del Mundial 2026
- Australia y Egipto, choque decisivo por la clasificación a octavos
- Suiza y Argelia se juegan la continuidad en el Mundial de 16avos de final

Deja una respuesta