Hacer que el otro hable y comunicarlo es esencial en el periodismo y otras disciplinas que usan la escritura para dar un mensaje, afirmó Elena Poniatowska Amor, premio Cervantes 2013. La mañana de ayer, en una conferencia magistral, la narradora y periodista recordó cuando preguntó a Diego Rivera por qué era tan barrigón. “Ah, porque me como a las muchachas polaquitas”, le respondió el muralista.
Destacó: “tengo la suerte de haber llegado a los 94 años y que todavía pertenezco a un periódico de izquierda: La Jornada”.
En la sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario, Poniatowska se refirió a sus aprendizajes durante 73 años de trabajo en la prensa y en la escritura.
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La cronista mencionó: “el oficio de la escritura y la escucha son herramientas que se van perfeccionando a lo largo del tiempo. Escribir es un oficio como la carpintería o la costura: no sale bien a la primera. Es cuestión de constancia, práctica y dedicación”.
La novelista recordó la entrevista a Rivera cuando ni siquiera había visto un mural suyo. “A partir de mi torpeza y mi ignorancia, (y proveniente) de un convento de monjas en Estados Unidos, pude entrar a la vida de México y es algo que sigo agradeciendo desde el primer momento”.
Durante la clausura del ciclo de la séptima generación de la Unidad de Investigaciones Periodísticas de CulturaUNAM, la escritora contrastó su experiencia con lo que está ocurriendo en el presente. “Los jóvenes cuentan con todos los adelantos tecnológicos; sin embargo, el reportero novato debe confiar en su inteligencia o en su intuición (que en el caso de las mujeres tiene mucho que ver)”.
También aconsejó que los noveles periodistas se deben “respeto a sí mismos y ser lo suficientemente críticos ante lo que ven, incluso ante lo que ahora aparece en las redes sociales, para distinguir las noticias falsas que contaminan la opinión pública y nos hacen aceptar, sin pensarlo dos veces, la mentira y la corrupción”.
El periodista “tiene que jugársela, tiene que estar dispuesto a dar la vida por lo que ve, siente y lo que recibe de los demás”, puntualizó la cronista.
Advirtió que periodismo electrónico tiene nuevos retos: “la información que encontramos en diversas redes sociales, como Facebook, TikTok, Instagram, YouTube, está abarrotada de influencers, quienes acaparan espacios para deshumanizar en cierta manera un oficio tan noble, que significa no sólo describir lo que le sucede a otros, sino informarlo, denunciarlo y transmitir de la manera más ética, profesional y eficaz”.
Espera y esperanza
Comentó que su escritura como periodista la ha llevado a ejercer “la novela, el cuento y, aunque no lo crea, la poesía, cuando era muy joven, no viejita. Cada una de estas inclinaciones van acompañadas de investigación, aunque resultan distintas”.
Recordó que la han inspirado figuras como la fotógrafa Tina Modotti, pero también cómicos como Germán Valdés Tin Tan y Mario Moreno Cantinflas, así como la cantante María Victoria.
Sobre la labor que comenzó a desarrollar en 1953, mencionó que el periodismo “tiene que ver con la espera y con la esperanza. Ningún político te da una entrevista de inmediato; ningún pintor te abre la puerta de su estudio a las primeras de cambio; ninguna actriz te recibe luego luego. No lo necesitan. La perseverancia es un instrumento esencial en el periodismo, como en la escritura de novelas y cuentos”.
Conocida por haber retratado duras situaciones durante más de siete décadas, como el movimiento estudiantil de 1968 y la masacre en la Plaza de las Tres Culturas, el sismo de 1985 y la realidad de los militantes opositores en el país, Poniatowska confiere a la perseverancia el papel de una virtud en la que ha creído toda su vida.
La autora de La noche de Tlatelolco enarbola lo esencial de la curiosidad, el interés y la constancia, por lo que se tiene que “hacer lo mismo, buscar a la gente y hacerlo con una capacidad de entrega que debe durar toda la vida”.
Poniatowska evocó a personalidades como el escritor Alfonso Reyes, los muralistas Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, al fundador de la cardiología mexicana, Ignacio Chávez, a las actrices María Félix y María Dolores del Río, el cantante Jorge Negrete, el actor Emilio Indio Fernández y los cómicos Cantinflas y Tin Tan.
Recordó también a la bailarina Yolanda Montes Tongolele, “quien escandalizaba en el Teatro Blanquita”, así como a los escritores Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Octavio Paz, Parménides García Saldaña, Gustavo Sainz, José Agustín, Rosario Castellanos y Elena Garro.
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“A todos a quienes tuve el gusto de tratar, les parecía chistosísimo que apareciera alguien que les hiciera preguntas. Me hacían caso porque soy muy chaparrita. ‘Qué querrá la enana, por qué me está llamando, por qué quiere que le conteste unas preguntas’. Así empecé”, dijo la periodista.
Poniatowska contó que como quien va “enhebrando en un hilo en una tela, pude ver a muchísimos mexicanos valiosos que me daban sus palabras y su experiencia de vida. Eso fue un alimento enorme para seguir viviendo. Todavía hoy escribo en el periódico los domingos, pero también he podido narrar a partir de mí misma”.
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