Jorge Romero El Faro

México 1986, México 2026

El tiempo avanza sin piedad y hoy ya estamos en pleno Mundial del 2026, una justa en la que nuestro país vuelve a ser protagonista, 40 años después de aquel mítico México 1986.

Afloran los recuerdos de aquella época. Desde mi mirada de niño, aparecen imágenes de aquel tiempo. Era otro mundo. En las calles circulaban pocas marcas de automóviles: muchos vochos, Renault 12 y 5 (que por cierto está próximo a renacer, pero eléctrico), los Datsun que eran utilizados como taxis, los Ford Topaz, Cougar, Grand Marquis. No había decenas de marcas como ahora. Los autos chinos no existían ni en la imaginación.

La vida era más simple. No teníamos tantos aparatos. En casa había una o por mucho dos televisiones, todavía circulaban algunas en blanco y negro, pero lo ideal era ya poseer una a color. Los videojuegos existían principalmente en los locales de las “maquinitas”, aunque algunas casas ya tenían en sus salas las consolas Atari 2600 o la Intellivision.

Es extraño, pero tengo fresco el recuerdo de la inauguración del Mundial de 1986. En aquel tiempo se lanzó una canción conmemorativa, cuyo estribillo eran tan pegajoso que aún está en mi cabeza: “México 86, México 86, el mundo unido por un balón”.

Los jugadores de aquella época todo mundo los conocía. Durante años fueron personajes recordados, héroes populares. Hugo Sánchez, Pablo Larios, Manolo Negrete, Fernando Quirarte, “el Abuelo Cruz”, Tomás Boy, son algunos que recuerdo.

Hoy con trabajos reconozco algunos nombres del equipo actual. ¿Demasiada información? Redes sociales omnipresentes, notificaciones todo el tiempo en teléfonos, relojes, computadoras, tabletas, coches.

En 1986 la atención se centraba en lo que pasaba en la cancha. Hoy hay un mundo paralelo, un metamundial que incluye una monstruosa campaña de marketing. Todo se comercializa, empezando por la posibilidad de ver los partidos. Hace 40 años solo era necesario prender la tele y mover la antena de conejo para sintonizar la imagen lo más nítida posible.

Hoy debes tener una televisión inteligente, con una plataforma de streaming instalada y pagar una cuota de servicio. Y pese a ello, hay que ver toneladas de anuncios. Ya ni hablo de pensar en ir a un estadio a verlo en persona.

No sé qué mundo sea mejor. No soy de los que se la pasan suspirando por los tiempos pasados. En 1986 no vivíamos un mundo feliz. México vivía otra crisis, una económica más que de seguridad. Eran los tiempos en que las mercancías exhibidas en los aparadores cambiaban de precio casi a diario. Días de la inflación de dos dígitos, de la carestía, de las devaluaciones constantes.

Hoy tampoco es el paraíso. La economía sigue frágil, pero lejos de aquellos tiempos convulsos. En 2026 la inseguridad es el talón de Aquiles. Por eso hoy el clamor de las madres que buscan a sus desaparecidos ensombrece la justa mundialista.

40 años después, el país, el mundo, es otro. Para ese niño que veía los partidos en televisores de señal análoga, el 2026 es el futuro.

crs


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