Corea del Sur es un país con una historia muy antigua. Hace más de cuatro mil años fue fundada por distintas agrupaciones de personas, reunidas dentro de su territorio, una península asiática en la cual se conformaron como sociedad. Desde luego, esa nación no se creó de la noche a la mañana.
Conocer su extensa historia requiere muchas lecturas, tanto como la de México. En eso tenemos mucho en común. Mexicanos y surcoreanos compartimos antecedentes extensos que dan contenido a nuestros orígenes como civilizaciones.
Además de la riqueza cultural de estos dos países, la violencia de género es otro aspecto que compartimos. Aunque hay más 12 mil 100 kilómetros de distancia entre la Ciudad de México y Seúl, capitales de estos dos países, los índices de violencia hacia las mujeres son muy altos tanto en tierras aztecas como en la gran Hanguk.
En Corea del Sur surgió hace unos diez años un movimiento feminista para denunciar y combatir la violencia hacia las mujeres.
4B. En referencia a cuatro NO’s o negativas a seguir estereotipos de género. Frente a la violencia que padecen, las mujeres surcoreanas se manifiestan contra cuatro conceptos sociales que hemos traducido como mandatos indelebles que deben desempeñar las mujeres, por el simple hecho de serlo. En respuesta, reinvindicaron No casarse (Bihon), No tener hijos (Bichulsan), No salir con hombres (Biyeonae) y No tener sexo con hombres (Bisekseu).
Este país asiático es una de las grandes economías mundiales y uno de los más desarrollados en tecnología. La digitalización de la vida cotidiana en ese país ha llegado al extremo de las cámaras espías. Pequeñas videocámaras que hombres colocan en baños de mujeres, en plumas, en automóviles, en cuadros, con el objeto de grabar a las mujeres con fines sexuales. Por supuesto, esta práctica se lleva a cabo sin el consentimiento de ellas.
En México casi 20 millones de mujeres han padecido algún tipo de violencia sexual. La llamada Ley Olimpia se creó como respuesta a la violencia ejercida por hombres contra sus parejas, al grabarlas y luego difundir estos videos íntimos sin el consentimiento de las mujeres. La activista Olimpia Corral impulsó reformas a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y al Código Penal Federal.
Estas leyes incluyen en su articulado conceptos como violencia digital, considerada como aquellos actos que usen tecnología para obtener y difundir imágenes de mujeres sin su consentimiento.
También se estipula la violencia mediática como los actos de los medios de comunicación que promuevan estereotipos sexistas, aunque lo hagan de manera indirecta.
Y también se incluyeron aquellas conductas que atenten contra la intimidad sexual de las mujeres. Es decir, hacer videos, audios, imágenes, fotos reales o ficticias, con contenido sexual o erótico sin el permiso de las mujeres.
Sin duda, este viernes en México y en Corea del Sur viviremos la emoción mundialista. Ojalá también reflexionemos sobre la violencia de género que viven nuestras dos naciones.
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