La presa Endhó no siempre fue así. Durante décadas fue un lugar de recreación y sustento económico, hasta que una serie de decisiones cambió su historia para siempre.

Presa Endhó: de paraíso pesquero a símbolo de contaminación en Hidalgo

Mucho antes de convertirse en uno de los focos de contaminación más conocidos de Hidalgo, la presa Endhó era considerada un espacio de prosperidad para las comunidades que habitaban sus alrededores.

Construida entre 1947 y 1953 durante el gobierno federal de Miguel Alemán, la obra fue presentada como un proyecto que impulsaría el desarrollo regional mediante el almacenamiento de agua para riego y el fortalecimiento de actividades productivas como la pesca.

Las familias que fueron reubicadas para dar paso al embalse aceptaron trasladarse bajo la promesa de nuevas oportunidades económicas. Durante años, la presa cumplió con esas expectativas.

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Cuando la presa Endhó era un atractivo para la región

Habitantes de mayor edad recuerdan que la presa llegó a ser un importante punto de convivencia social y recreación.

La presencia de especies como tilapia y carpa permitió el desarrollo de la actividad pesquera, mientras que visitantes acudían a sus orillas para realizar paseos y días de campo.

La zona era vista como un entorno natural atractivo que generaba ingresos para numerosas familias de municipios como Tula de Allende y Tepetitlán.

Sin embargo, ese panorama comenzó a cambiar drásticamente en la década de 1970.

La decisión que transformó el destino del embalse

Uno de los momentos más determinantes en la historia de la presa ocurrió en 1973, cuando las aguas residuales provenientes de la Ciudad de México, así como descargas asociadas a corredores industriales del centro del país, comenzaron a llegar al embalse.

Con el paso de los años, la acumulación de aguas residuales, residuos industriales y contaminantes modificó por completo las condiciones del ecosistema.

Los habitantes comenzaron a notar la desaparición de peces, la proliferación de lirio acuático y la aparición de malos olores que poco a poco transformaron la vida en las comunidades ribereñas.

Moscos, lirio y contaminación marcan la vida cotidiana

Actualmente, gran parte de la superficie de la presa se encuentra cubierta por extensas áreas de lirio acuático, una planta invasora que favorece la reproducción de mosquitos.

Comunidades cercanas como San Francisco Bojay, Santa María Daxtho, Pedro María Anaya y otras localidades enfrentan desde hace años problemas relacionados con plagas de insectos, malos olores y afectaciones ambientales.

Vecinos aseguran que durante las tardes y noches los moscos invaden viviendas y corrales, obligando a las familias a utilizar repelentes, insecticidas y barreras físicas para intentar reducir las molestias.

Estudios y reportajes han documentado riesgos para la salud

Diversas investigaciones periodísticas y reportes ambientales han documentado preocupaciones relacionadas con la calidad del agua y posibles impactos en la salud de la población.

Uno de los trabajos más difundidos fue la investigación Los olvidados de Hidalgo: cáncer, contaminación y aguas residuales, que expuso los efectos acumulados de décadas de contaminación en la región.

Además, pobladores han denunciado durante años la presencia de residuos sólidos, descargas contaminantes y la falta de soluciones definitivas para sanear el cuerpo de agua.

El reto de recuperar uno de los cuerpos de agua más afectados del país

La situación de la presa Endhó ha motivado protestas ciudadanas, solicitudes de intervención gubernamental y acciones de restauración ambiental impulsadas en distintos momentos por autoridades federales y estatales.

Aunque se han implementado estrategias para controlar el lirio acuático y reducir la presencia de mosquitos, habitantes consideran que los esfuerzos aún son insuficientes frente a décadas de deterioro ambiental.

Hoy, la presa Endhó representa uno de los mayores desafíos ecológicos de Hidalgo, pero también el recordatorio de cómo un espacio que alguna vez impulsó el desarrollo regional terminó convirtiéndose en un símbolo de contaminación y abandono ambiental.

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