El abogado que le abrió la puerta a Odebrecht en Veracruz

El nombre de Mario Alberto Álvarez López circula entre funcionarios, empresarios y operadores políticos con una mezcla de familiaridad y cautela. Este abogado originario de Xalapa, conocido como el “genio de los fideicomisos”, ha construido una carrera bajo una constante: entra como asesor, promueve la salida de una empresa y, en el hueco que deja, aparecen sus intereses. Hoy, las fotografías de reuniones oficiales en las que aparece junto a la alcaldesa Rosa María Hernández Espejo son de dominio público en el estado.

Dentro de la alcaldía se repite, casi como consigna, la frase: “menos escritorio y más territorio”. El problema es que mientras la presidenta municipal recorre las calles del puerto, otros aprovechan la ausencia para acomodarse en su despacho.

La entrega del agua a Odebrecht

En 2015, el Órgano de Gobierno del Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano (SAS) designó a Álvarez López para conducir la licitación del servicio de agua en la zona metropolitana. El resultado: Odebrecht Ambiental e Interagbar de México (filial de Aguas de Barcelona) ganaron el proceso y constituyeron el Grupo MAS, que asumiría la operación por 30 años.

La irregularidad quedó asentada en el Instrumento Notarial 40,634: el acta constitutiva de Grupo Ambiental Proveracruz (vehículo legal del consorcio) fue firmada el 1 de junio de 2015, diez días antes de que la empresa ganadora existiera formalmente.

Álvarez López fue además el diseñador del fideicomiso que estructuró el esquema financiero del consorcio, calificado por sus interlocutores como “leonino”, cuya función era extraer recursos del organismo público SAS para transferirlos al privado. El desenlace: miles de quejas ante la PROFECO, bacterias fecales en el agua certificadas por el Laboratorio Estatal de Salud Pública, tarifas 26% más altas en dos años y la disolución del SAS. Cuando los problemas de Odebrecht explotaron a nivel internacional, la empresa vendió sus acciones a Aguas de Barcelona y salió del país.

Odebrecht es sinónimo del mayor esquema de corrupción corporativa en América Latina. En México, su caso emblema es el de Emilio Lozoya Austin, exdirector de Pemex, acusado de recibir 10.5 millones de dólares en sobornos. A mayo de 2026, la FGR obtuvo la extinción de dominio de una mansión valuada en más de 51 millones de pesos vinculada a esos recursos. Álvarez López operó en el mismo ecosistema, en el mismo período y con el mismo tipo de instrumento financiero.

Expediente fiscal y doble vínculo familiar

En 2017, la Dirección General de Fiscalización de la SEFIPLAN abrió el expediente 2017-22-GRF contra Álvarez López por probable evasión fiscal. La causa: depósitos bancarios provenientes de los mismos organismos que él asesoraba. Solo en marzo de 2017, su cuenta en Banamex recibió transferencias de Grupo MAS por $580,000, $542,800 y $382,800 pesos; en junio, del SAS por $250,000 y $200,000 pesos. El total revisado superó los 3.9 millones de pesos en dos cuentas personales.

Mientras la SEFIPLAN investigaba a Mario Alberto, su hermano Guillermo Arturo Álvarez López se desempeñaba en esa misma dependencia como jefe del Departamento de Consolidación, Registro y Evaluación de Adquisiciones hasta 2020. Hoy, ese mismo hermano ocupa un cargo en el ayuntamiento del Puerto de Veracruz, el municipio que Mario Alberto asesora.

El patrón tiene más registros. La empresa del hermano, SAIPE (Sistemas Administración e Ingeniería de Proyectos Estratégicos S.C.), ha aparecido en contratos municipales cada vez que Mario Alberto logra desplazar a un proveedor:

  • Medellín de Bravo (2022): 60 mil pesos mensuales para asesorar el problema del agua.
  • Poza Rica (2020): Intento de obtención de 4 millones de pesos para desmantelar un contrato de alumbrado.

En el sector empresarial, este ciclo se conoce como el “cártel de las luminarias”, donde el equipamiento de reemplazo no cumple con las normas de la CONUE, elevando la inversión municipal sin reducir el consumo eléctrico.

Alerta para los mercados financieros

Los indicios documentados, los estados de cuenta bancarios y el cargo simultáneo del hermano en el ayuntamiento trazan un patrón que exige la intervención urgente del ORFIS, la Secretaría de la Función Pública o la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción.

El costo de omitir estas señales trasciende las fronteras locales. En 2025, las agencias Fitch, HR Ratings y Moody’s elevaron la calificación crediticia de Veracruz a A, un logro basado en la previsibilidad de los mecanismos de pago respaldados por participaciones federales. Además, el gobierno federal opera un portafolio de inversión de 277 mil millones de dólares con el sector portuario como eje estratégico a través de Asociaciones Público-Privadas (APP).

Que un operador con un expediente fiscal abierto y conflictos de interés familiares defina decisiones contractuales pone en riesgo la certeza jurídica que los inversionistas ya están evaluando.


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