Téllez menciona cómo los tiempos han cambiado, cómo el boxeo se ha comercializado a tal punto que las emociones se pierden

El poético combate de Téllez en el ring literario 

En la cultura mexicana, el box tiene un lugar especial. No por nada nuestro país es potencia mundial en este deporte de combate de alto impacto y semillero de grandes boxeadores como Kid Azteca, Rubén Púas Olivares, Raúl Ratón Macías, Salvador Sánchez, Pipino Cuevas o el gran Julio César Chávez, por mencionar solo algunos.  

Este es el marco de Cuatro Esquinas (BonArt), en el que el poeta, maestro e investigador Daniel Téllez nos ofrece una serie de poemas en honor a nuestros mejores boxeadores, aquellos que brillaron con luz propia, pero también un poema en prosa donde se da cuenta de la difícil historia de Artemio, el Fideo, un boxeador de barrio. La obra cierra con poemas dedicados a algunos de los más destacados boxeadores del mundo como Muhammad Ali, Manny Pacquiao o Mike Tyson. 

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En entrevista con La Jornada Hidalgo, Daniel Téllez, el autor, nos habla sobre su pasión y respeto por los protagonistas de este espectacular deporte. La conversación es un intercambio de golpes literarios, donde el escritor defiende su obra como un boxeador valiente en la esquina del cuadrilátero.  

¿Por qué esta fusión y la idea de la poesía en la narrativa del box? La respuesta de Téllez es punzante y cargada de reflexiones. 

“Siempre he estado vinculado a temas del deporte y la literatura, tópicos que poco se han explorado”, explica. “Generalmente se piensa que la poesía toca temas más cercanos al espíritu. Sin embargo, encuentro en la naturaleza del lenguaje y en la poesía una cierta rudeza, una movilidad, una terquedad en las palabras”. Este es su primer golpe, un jab que conecta directo, mostrando su convicción de que la poesía y el boxeo no son tan diferentes. 

El autor destaca que la esencia del boxeo y la poesía se entrelazan. Hay un ritmo que une estos mundos; ambos son lenguajes pasionales que reclaman un espacio. “Busco diseccionar el asunto del box en33 poemas que conforman Cuatro Esquinas, es una mirada al universo del boxeo mexicano, que es tan entrañable y popular”. 

¿Te quedas con la nostalgia de los grandes boxeadores del pasado? “Sí, sin duda. Mi memoria se retrotrae a los años 90 y principios de los 2000, una generación dorada donde figuras como Salvador Sánchez y Julio César Chávez dejaron huella. Del presente, hay boxeadores admirados, pero debo confesar que me siento algo distante”, confiesa. 

Téllez menciona cómo los tiempos han cambiado, cómo el boxeo se ha comercializado a tal punto que las emociones se pierden. “El boxeo, hoy, opera en otras dimensiones, y a veces siento que se sacrifica la esencia del deporte. Aunque mi libro refleja la grandeza de esos héroes, también señala un knockout en la identidad del boxeo contemporáneo”. 

Cuando se mencionan los nombres de los boxeadores que aparecen en su obra, el escritor responde con nostalgia. “Cada uno de ellos es un símbolo de lucha. El libro los retrata no solo como campeones, sino como figuras que emergieron del barrio. Queremos recordar de dónde vinieron, cómo llegaron a ser grandes, a pesar de las adversidades”. 

La charla se torna introspectiva y la pregunta es: ¿qué hay de su viaje personal en el cuadrilátero de la vida? “He practicado lucha libre, y fue ahí donde comprendí la geografía del deporte. Hay una tendencia en mi hacia la esquina ruda, en términos deportivos y en términos poéticos”.  

Al referirse sobre su personaje, Artemio, el autor se vuelca un poco en la nostalgia de aquellos boxeadores/personajes que se hicieron en el barrio, que se aferran a sus sueños. “Artemio es una metáfora de las dificultades. Es un joven que no logra romper el ciclo de pobreza y que quiere boxear, pero el sistema lo atrapa”. 

En este round final, Daniel Téllez destella un dejo de desafío: “La literatura es memoria, desesperación, presente, y una lucha constante. Espero que Cuatro Esquinas encuentre a sus lectores y que resuene en ellos el eco de esos héroes que construyeron su camino”. 

Téllez no solo lanza poesía contra el dolor físico del boxeo, sino también contra la pérdida del alma en un deporte que ha sido un símbolo de resistencia y esperanza frente al caótico mercado que lo abraza. 

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Cuatro Esquinas es un homenaje a la grandeza de los boxeadores, despierta emociones y nostalgia, y recuerda que, en el cuadrilátero del tiempo, cada golpe cuenta y cada palabra tiene el poder de transformar. 

El poeta y escritor tiene varias presentaciones en puerta: el viernes 17 de abril en la librería Ghandi, ubicada en Av. Miguel Ángel de Quevedo, en Coyoacán, Ciudad de México y en la 39 Edición de la Feria del Libro de la Universidad Autónoma de Hidalgo, que se celebrará del 4 al 13 de septiembre de este año. 

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