Casi duele escribirlo, pero la batalla con la Inteligencia Artificial está pérdida y ya se encuentra inserta en todos los aspectos de nuestras vida (incluido el tener que ver esas caricaturas de mal gusto que pululan en las redes sociales). El arte no permanece aislado, también abre un debate sobre un uso que parece brutal, algo que es muy importante tambíen ante AMA, el nuevo álbum de la catalana Maria Arnal.
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Tras dos discos espléndidos, como lo son45 cerebros y 1 corazón ( 2017) y CLAMOR (2021), en los que el pop electrónico se funde tanto con la vanguardia como con la exploración de diversas formas tradicionales y que fueron hechos en compañía de Marcel Bagés, la nativa de Badalona se pronuncia ante lo que entiende ante un nuevo comienzo y el debut bajo su nombre propio.
A Maria le gusta procesar su voz con diversos filtros digitales y, claro, a través de la IA, por lo que en un reciente podcast de Jenesaispop nos deja una declaración para reflexionar: “La tecnología está definiendo nuestra era y como artistas necesitamos poder experimentar, entender si algo es interesante o no, si nos inspira o no, si es ético o no. Construir una ética sobre este uso. Luchar por regularla de una manera o de otra. La IA no es autónoma, hay una persona detrás decidiendo”.
Arnal ha combinado su interés central en la música con una carrera como creadora de arte sonoro y desarrollando piezas experimentales, que le llevan hasta un importante proceso de investigación y es así que ha colaborado también con figuras como Holly Herdon y John Talabot en la creación de instalaciones específicas.
Durante el pasado reciente, la artista ha venido incentivando su proceso de trabajo con temas relacionados con la ciencia y la tecnológia y para ello se vinculó con el Barcelona Supercomputing Center y el Intelligent Instruments Lab de Reikiavik, Islandia.
Maria ha hurgado en el concepto de arquitectura sonora, así como en la relación entre voz y software; vertió sus hallazgos en un disco como AMA, que ella tenía en claro que debía de ser corto (menos de media hora) y que a su entender fuera su representación del pop, aunque tras escuchar las 13 piezas que lo conforman prevalece esa pátina de experimentación y vanguardia.
De AMA habrá que decir que su máxima fortaleza se halla en “Que me quiten”, en la brota completamente su personalidad sonora, un fuerte discurso feminista y esa sensación de estar llevando el pop hacia un emocionante futuro.
Pero habrá que decir que la parte experimental -que se basa en la polifonía- alcanza un punto muy alto en “Madrigal”, en la que la producción se regodea en las capas de voz, aprovechando también la musicalidad del catalán y unos potentes sintetizadores que van y vienen.
Es en esta parte que debemos mencionar y valorar las aportaciones de los dos productores que la acompañan: por una parte Pau Riutort, colaborador de El guincho, y Alizzz, quien tiene una sólida carrera en solitario, además de haber brillado junto a C. Tangana.
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Temas como “Carta” y “Pellizco” dan cuenta del barroquismo postmoderno por el que transita Maria Arnal; AMA es un disco lleno de virtuosismo vocal -que abunda-, pero no exento de experimentación y visión de futuro; vamos, que no debemos de tener miedo del porvenir, así este condicionado e influido por la Inteligencia Artificial, que aquí da buena cuenta de estar al servicio de un creador humano, muy humano.
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