Las mañaneras en Hidalgo: el ejercicio que ya hacía falta

Por: Dino Madrid

Finalmente. El gobierno de Hidalgo arranca con las conferencias de prensa matutinas. Un ejercicio de transparencia y comunicación directa que debió comenzar desde el primer día, pero que llega ahora con la claridad de lo necesario. Y hay que reconocerlo: es una decisión acertada para un gobierno que aspira a transformar no solo las estructuras del poder sino también las formas en que ese poder se comunica con la ciudadanía.

Vivimos tiempos donde la desinformación corre más rápido que la verdad, donde los medios tradicionales responden a intereses que no son del pueblo, donde las redes amplifican mentiras. En ese contexto, un gobierno transformador necesita hablar con el pueblo todos los días, sin intermediarios que distorsionen, sin filtros que decidan qué se publica. Por eso las conferencias matutinas no son detalle menor. Son un posicionamiento político claro. Más vale tarde que nunca. Y llegan en el momento justo.

Las conferencias mañaneras son un modelo probado. López Obrador lo instaló a nivel federal y demostró ser efectivo: establecer agenda, desmontar mentiras, explicar decisiones sin intermediarios, construir comunicación directa con la ciudadanía. Sheinbaum lo mantiene y perfecciona. Gobiernos estatales y municipales de morena en todo el país lo adoptaron porque funciona, porque permite disputar el espacio mediático que durante décadas fue monopolizado por intereses contrarios a la transformación.

Hidalgo necesitaba este ejercicio. No porque el gobierno no trabaje—sí lo hace—, sino porque ese trabajo no llegaba con claridad a la ciudadanía, no se traducía en narrativa comprensible. Es un acierto que el gobierno lo implemente ahora, reconociendo que la comunicación no es accesorio sino parte fundamental de gobernar bien.

Gobernar bien no basta. Puedes tener las mejores políticas públicas, los proyectos más necesarios, los programas mejor diseñados. Pero si no sabes comunicarlo, si no traduces esas decisiones en narrativa comprensible, pierdes la batalla de la percepción. Y en política, la percepción es realidad para millones de personas.

Por eso este ejercicio es crucial. La comunicación institucional necesitaba fortalecerse urgentemente. Las conferencias vienen para ayudar a resolver eso.

Las conferencias significan transparencia real y cotidiana. Explicar todos los días qué se hace, por qué, para quién. Significan pedagogía ciudadana, traduciendo complejidad técnica en lenguaje accesible. Significan respuesta inmediata a la desinformación: cuando circula una mentira, al día siguiente se desmiente con datos. Significan cercanía con la gente, que sienta que hay alguien que responde, que explica, que no se esconde. Y significan construcción de narrativa de transformación de largo plazo.

Hay que reconocer esta decisión como lo que es: un acierto político. El gobierno identificó una necesidad y responde a ella. Eso habla de capacidad de autocrítica, de disposición a mejorar.

Las conferencias ya hacían falta en Hidalgo. Llegan cuando hay trabajo que mostrar, proyectos que explicar, decisiones que contextualizar. Eso fortalece al gobierno, le da herramientas para disputar narrativas, le permite hablar directo a la ciudadanía.

Bienvenidas las conferencias matutinas. Llegaron tarde, pero llegaron. Ahora toca hacerlas bien: con seriedad, constancia y verdad. Porque el pueblo merece un gobierno que no solo trabaje, sino que sepa explicar lo que hace.

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