En diciembre de 2011, la estadunidense Sarah Schleper se retiró esquiando en minifalda y con su hijo Lasse, de cuatro años, en brazos. Catorce años después, ambos van a hacer historia con México, siendo la primera vez que una madre y un hijo compitan en unos mismos Juegos Olímpicos de Invierno.
La icónica fotografía de Lienz (Austria) dio en su momento la vuelta al mundo y la mismísima Lindsey Vonn, ya campeona olímpica, se abrazó a Sarah al término de aquella bajada.
“Mis compañeras sabían que yo estoy un poco loca y me decían que bajara desnuda o en bikini, sabían que era capaz de hacerlo. Pero al final decidí que en falda corta y acabar con mi hijo en brazos. Y ahora vamos juntos a los Juegos, es como algo del destino”, dice Schleper en una entrevista con la AFP al rememorar aquella fotografía.
Entonces, Sarah estaba decidida a decir adiós al esquí después de una carrera en la que ganó una prueba de la Copa del Mundo (Lenzerheide, Suiza, en 2005) y donde fue décima en el eslalon olímpico en 2006, pero con el tiempo decidió volver y aparcar la retirada.
Casada con el mexicano Federico Gaxiola desde 2007, adquirió la nacionalidad de su esposo en 2014 y Milán-Cortina, a sus 46 años, serán su tercera justa con México (2018, 2022, 2026) y los séptimos del total de su carrera, después de los cuatro primeros (1998, 2002, 2006, 2010) con Estados Unidos.
Pero sin duda son los más especiales: su hijo Lasse, el pequeño de aquella fotografía, es ahora también esquiador alpino y se clasificó para sus primeros Juegos Olímpicos. “Yo no recuerdo aquello, era demasiado pequeño, pero claro que he visto las imágenes en YouTube”, rememora el joven de 18 años recién cumplidos.
Juntos, pero separados
Sarah Schleper fue de las primeras en la delegación mexicana en confirmar su presencia en el certamen de Italia, pero Lasse fue el último del equipo de cinco representantes del equipo tricolor, sin saber hasta bien avanzado enero si iba a poder competir en Italia.
“Fuimos a la Basílica de la Virgen de Guadalupe en Ciudad de México para pedir por Lasse. Es una virgen muy mexicana y yo soy ahora muy mexicana. Cuando la vi, sentí algo y tengo una imagen suya en los Juegos Olímpicos”, relata.
Sin embargo, ambo no podrán estar juntos en el certamen debido a la localización de las sedes; Sarah está en Cortina d’Ampezzo, sede del esquí alpino femenino, y Lasse en Bormio, donde se disputan las pruebas masculinas.
“Estar en el mismo sitio hubiera sido más divertido”, asegura Lasse, que debe su nombre al esquiador alpino noruego Lasse Kjus, que llegó a ser campeón olímpico de combinada en 1994 y al que sus padres admiraban.
Sarah, Federico y Lasse dividen su tiempo entre Colorado, el lugar donde nació Sarah, y Puerto Escondido, su refugio en el Pacífico y donde quiere instalarse definitivamente tras la retirada, que todavía no tiene una fecha concreta.
“Quiero dar chance a otras mexicanas, dejar sitio. Pero si nadie va a pelear, entonces sí intentaré ir a mis octavos Juegos Olímpicos” en los Alpes franceses en 2030, afirma.
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